Las teorías en torno al cometa interestelar 3I/ATLAS no han parado de circular. Algunas versiones incluso aseguran que no se trata de un cometa y que las agencias espaciales estarían ocultando información sobre su trayectoria. Sin embargo, ninguna institución científica ha confirmado esas afirmaciones. ―Lo que sí es un hecho― es que astrónomos de todo el mundo lo seguirán muy de cerca, ya que su paso se convertirá en un ejercicio clave para fortalecer la defensa planetaria ante objetos cercanos a la Tierra.
Cometa 3I/ATLAS despierta interés por su origen interestelar
El 3I/ATLAS es el tercer cometa interestelar detectado en la historia que entra a nuestro sistema solar. Los astrónomos lo identificaron como un visitante del espacio interestelar; es decir, no está ligado gravitacionalmente al Sol y solo cruzará nuestro vecindario cósmico por un breve periodo.
Se calcula que el cometa esté en el sistema solar hasta algún punto entre el 27 de noviembre de 2025 y el 27 de enero de 2026. Antes de seguir su viaje hacia el espacio profundo. Este corto lapso ha despertado gran interés entre la comunidad científica, que lo ve como una oportunidad única para la observación astronómica.
Un entrenamiento global para proteger la Tierra
El seguimiento de 3I/ATLAS forma parte de una iniciativa impulsada por la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN, por sus siglas en inglés), ―bajo coordinación de la NASA―. De acuerdo con la información oficial, el proyecto busca entrenar las capacidades globales de monitoreo y respuesta ante objetos que puedan representar una amenaza real en el futuro.
Durante la campaña de observación se desarrollarán varias tareas científicas:
- Mejorar la precisión de las predicciones orbitales mediante modelos actualizados.
- Realizar mediciones astrométricas para seguir la posición; y velocidad del cometa en relación con estrellas cercanas.
- Simular escenarios de riesgo para poner a prueba protocolos internacionales de respuesta.
- Perfeccionar las técnicas de cálculo de trayectorias aplicables a objetos potencialmente peligrosos.
Los cometas representan un reto para los científicos debido a sus envolturas de gas y polvo —conocidas como comas— y sus colas, que dificultan el cálculo de su brillo y trayectoria. Por eso, el estudio de 3I/ATLAS servirá como banco de pruebas para algoritmos. También métodos que después podrían aplicarse a la detección de asteroides que amenacen la Tierra.























