Ahorrar no es solo cuestión de fuerza de voluntad, también es de estrategia. En el día a día, pequeños hábitos de ahorro, pueden marcar la diferencia entre cerrar el mes con calma o con el corazón en la boca. El primer paso para ordenar las finanzas es tener claro en qué se va cada peso. Así lo asegura la economista Camila Ibarbalz.
“Desde el café que se compra camino al trabajo hasta la suscripción de streaming que parece insignificante, todo suma”.
Anotar cada gasto —por mínimo que parezca— no solo ayuda a controlar el dinero, también a descubrir en qué se escurre sin darte cuenta. La constancia es el verdadero secreto de los hábitos de ahorro. Llevar un registro diario permite ver el panorama completo y detectar fugas que impiden ahorrar. Así lo dice Ibarbalz.
“Cuando uno observa sus propios números, puede tomar decisiones más inteligentes y ajustadas a su realidad económica”.
No se trata de vivir limitando todo, sino de aprender a priorizar y adaptar el estilo de vida al ingreso y el ahorro real. Otro consejo práctico es planificar el presupuesto semanalmente. La especialista sugiere dividir los ingresos en cuatro partes. Una para cada semana, para no gastarlo todo, los primeros días.
“Tus conductas de gasto del 1 al 7 no pueden ser tan distintas a las del 20 al 27”, señala.

Esa organización sencilla evita recurrir a créditos o adelantos, manteniendo las finanzas bajo control y sin sobresaltos. En temporada de frío, los llamados gastos hormiga suelen multiplicarse. Entre antojos, cafés y compras impulsivas, el famoso “me lo merezco” puede convertirse en enemigo del ahorro.
No se trata de eliminar los pequeños placeres, sino de disfrutarlos con conciencia. Tener claridad en cada gasto crea una relación más sana con el dinero y permite un ahorro constante. Así lo aclara Ibarbalz. Al final, todo se resume en revisar los hábitos financieros con honestidad.
“Si hoy estás complicado, pregúntate cómo podrías haber cuidado mejor tu dinero”, aconseja.
Camila Ibarbalz recuerda que planificar, ser constante y conocerse financieramente son los tres pilares que transforman la forma en que te relacionas con el dinero. Y, sobre todo, son la llave para alcanzar una vida económica más tranquila y equilibrada.
























