Lucero Deosdady impulsa ley en Tamaulipas para atender víctimas. En el estado de Tamaulipas se registran cada mes, en promedio, 548 casos de violencia familiar, la mayoría en perjuicio de mujeres.
Este panorama llevó a la diputada local Lucero Deosdady Martínez López a presentar una nueva iniciativa de ley con el objetivo de reforzar la formación en materia de género dentro de las instituciones policiales del estado.
“De enero a junio del 2024 el Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública informa que en el estado de Tamaulipas se atendieron 3,287 casos de violencia familiar con un promedio mensual de 548 casos. Se atendieron también delitos sexuales: violación 78 casos; acoso sexual 41 casos, 52 casos hostigamiento laboral de violencia de género”, precisó la legisladora.
“Tomando en cuenta estos datos, pues esto nos hace inferir que en su mayoría las policías tendrán, en un momento de su vida laboral, contacto con víctimas de violencia de género, por lo cual resulta elemental que adquieran las herramientas básicas de atención que marcarán la diferencia en su desempeño profesional”, expuso la diputada local.
Ante ello, la diputada propuso reformar el artículo 67 de la Ley de Coordinación del Sistema de Seguridad Pública del Estado. Para que los planes de estudio incluyan capacitación en perspectiva de género, interés superior de la niñez, interculturalidad e interseccionalidad.
De igual manera, la iniciativa de ley también busca asegurar una formación continua para policías y personal de seguridad. La cual estará enfocada en la prevención, atención y erradicación de la violencia contra mujeres, niñas y adolescentes.

La diputada local Martínez López recordó que, históricamente, los cuerpos de seguridad han carecido de empatía hacia las víctimas. Además, lamentablemente, ha limitado las respuestas efectivas de los cuerpos policiacos, los cuales han mantenido prejuicios dentro de las instituciones de seguridad.
Para finalizar, la diputada destacó que incorporar la perspectiva de género y los derechos humanos en la formación policial permitirá construir instituciones más humanas, sensibles y comprometidas con las causas estructurales de la violencia.

























