El nuevo registro obligatorio para generadores de residuos sólidos que promueve el Ayuntamiento de Matamoros, Tamaulipas, ha despertado diversas dudas y malestar entre pequeños comerciantes. Muchos consideran injusto tener que pagar una licencia anual de hasta 3 mil 394 pesos, además de contratar un servicio privado de recolección.
Dicha medida, implementada por la Dirección de Medio Ambiente Municipal, a su vez, busca identificar a quienes producen basura de forma comercial y separarlos del padrón doméstico. Según las autoridades, el objetivo es “mantener limpia la ciudad” y ordenar el manejo de los desechos. No obstante, la disposición ha despertado debate por los costos y por la eficiencia del servicio público que se tiene al día de hoy.
El regidor Ramiro Cisneros, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, —explicó— que las licencias se dividen en dos categorías: los pequeños generadores, con menos de 10 toneladas anuales, y los grandes, con más de esa cantidad. En ambos casos, el pago anual es de 3 mil 394 y 7 mil 920 pesos, respectivamente.
Aun así, varios empresarios señalan que, además del pago al municipio. Deben contratar una empresa privada autorizada por el Ayuntamiento para recoger sus desechos; lo que aumenta sus gastos.
“¿Por qué cobrarle 3 mil pesos al negocio pequeño si además pagará por el servicio?”, cuestionó una de las voces consultadas durante la entrevista.
Matamoros: surge molestia por pago de generadores de residuos sólidos
Asimismo, el edil —argumentó— que el cobro busca equilibrar el uso de los camiones recolectores municipales, que actualmente atienden tanto a ciudadanos como a negocios.
“Lo ideal es que los vehículos del Ayuntamiento recojan la basura doméstica y las empresas se hagan cargo de la comercial”, señaló.
Mientras tanto, habitantes y comerciantes piden mayor transparencia sobre el destino de los recursos recaudados. También exigen que antes de imponer nuevos cobros, se garantice la mejora del servicio público de recolección, el cual aún presenta rezagos en varios sectores de la ciudad.
Por Jorge Capetillo

























