¿Cómo cambiará en México con la reforma de playas y áreas naturales?. Esta semana, en San Lázaro, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad reformas que buscan garantizar el acceso libre y gratuito a todas las playas y áreas naturales que se ubiquen dentro del territorio mexicano.
La iniciativa modificó la Ley General de Bienes Nacionales y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Y aunque este consenso entre todos los partidos no es tan común, logró avanzar sin trabas.
Reforma garantizaría acceso libre en playas y áreas naturales de México
¿Qué establece la reforma?
El proyecto marca un antes y un después de las zonas turísticas del país: cualquier individuo, sin importar su nacionalidad o condición social, podrá entrar y transitar libremente por las playas y a la zona federal marítimo-terrestre.
La idea es cerrar la puerta a la privatización silenciosa, que durante años dejó a miles de mexicanos sin acceso a estos espacios, que en teoría son públicos.
Ricardo Monreal, diputado de Morena, aseguró que la medida combate los efectos del neoliberalismo, que generó un “capitalismo salvaje”, y resaltó que responde a un compromiso de campaña:
“Estamos contentos porque es una de las propuestas que hizo nuestra presidenta Claudia Sheinbaum en todos los estados donde se le planteó este problema. Lo mismo en Cancún, en Tulum, en Guerrero o en Baja California. Cada vez se veían impedidos a disfrutar de las playas por concesiones que no tienen justificación”.
Los puntos clave del cambio
- Adiós a los cobros: no se podrán imponer cuotas ni condiciones para entrar a la playa, salvo por razones ambientales o de seguridad.
- Accesos seguros: las autoridades deberán señalizar y garantizar el ingreso desde las calles.
- Registro nacional: la Semarnat creará un padrón de accesos para que no desaparezcan.

¿Qué significa para los ciudadanos?
Para millones de personas, representa recuperar su derecho al mar. Además del beneficio recreativo, puede detonar mayor actividad turística y económica en las zonas costeras.
También es visto como un paso para frenar la “privatización silenciosa”, que marginó a muchas familias de disfrutar sus propias playas.
¿Qué sigue?
Ahora es turno del Senado. Ahí se discutirá y votará la reforma para ser aprobada o denegada. El respaldo ciudadano y la presión de colectivos sociales serán clave para que no se quede en el aire.

























