El Museo del Louvre, el más visitado del planeta, vivió este domingo una escena digna de Hollywood por un robo. Miles de turistas esperaban ver las joyas de la corona francesa, sin imaginar que serían testigos de un robo que dejó a todos con la boca abierta.
En apenas siete minutos, un grupo de tres o cuatro ladrones se llevó piezas de valor incalculable de la Galería Apolo. Donde se exhiben joyas de Napoleón y la emperatriz Eugenia. Fue un “gran robo” ejecutado por “un equipo que hizo su tarea”. Así lo asegura el ministro del Interior, Laurent Núñez.
Robo museo Louvre: Así fue el golpe
El robo al museo Louvre, ocurrió cerca de las 9:30 de la mañana, cuando los ladrones ingresaron por el flanco sur del museo, junto al río Sena. Usaron una plataforma de mudanza y, con chalecos amarillos para pasar desapercibidos, rompieron una ventana con un disco de corte y entraron por el primer piso. Las alarmas se activaron de inmediato y cinco guardias corrieron al lugar, pero todo fue:
“Particularmente rápido y violento”, según el Ministerio de Cultura.
Laurent Núñez relató que los asaltantes del robo al museo Louvre, actuaron con precisión quirúrgica: llegaron en scooters TMax, cortaron los vidrios de las vitrinas y fueron directo a la colección napoleónica. En minutos, tomaron entre ocho y diez joyas de valor histórico y artístico incalculable.

Las joyas que desaparecieron
Los objetos robados pertenecían a una colección de 23 piezas del Segundo Imperio. Entre ellas, una tiara y un collar de zafiros de Marie-Amélie, aretes y un collar de esmeraldas de Marie-Louise. Un broche reliquiario, y un conjunto de joyas napoleónicas descritas como una “suite imperial” del siglo XIX. Así lo informó el Ministerio de Cultura.
Los ladrones dejaron herramientas y —curiosamente— la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, hallada dañada cerca del museo. Esa corona —creada para la Exposición Universal de 1855— luce 1,354 diamantes y 56 esmeraldas. Fue recuperada por el Estado francés hace más de un siglo. Después de ser vendida durante la Tercera República.
El golpe —a solo 250 metros de la Mona Lisa— obligó a cerrar el museo por el resto del día y evacuar a miles de visitantes. En videos grabados por turistas, se ve a los empleados desalojando las salas mientras la plataforma elevadora sigue apoyada contra la fachada.
Un robo que revive viejos fantasmas
No es la primera vez que el Louvre sufre un robo así. En 1911, el italiano Vincenzo Peruggia se llevó la Mona Lisa. La cual fue hallada dos años después en Florencia. Y en 1998 desapareció un cuadro de Camille Corot que jamás se recuperó.
Más de un siglo después, los investigadores revisan las cámaras del ala Denon y las herramientas utilizadas. Buscan determinar si los ladrones contaron con apoyo interno. El ataque evidencia una debilidad “antigua” en los museos franceses. Así lo reconoció la ministra Rachida Dati. Mientras la Fiscalía de París investiga por robo en banda organizada, expertos temen que las joyas sean imposibles de rastrear.
“Es probable que las piedras sean cortadas y revendidas”, advirtió Tobias Kormind, director de 77 Diamonds.

Críticas por la seguridad y la política
Se criticó la falta de personal en el museo, recordando que los empleados habían hecho huelga en junio para exigir más seguridad ante el hacinamiento y las obras. En cinco años, el Louvre ha perdido unos 200 trabajadores. Así lo detallo el senador comunista Ian Brossat. El robo también sacudió la arena política.
“Una humillación insoportable para Francia”.
Así lo calificó Jordan Bardella, líder de extrema derecha. Aprovechó además para atacar al presidente Emmanuel Macron. El cual impulsa un plan de 700 millones de euros para un “Nuevo Renacimiento del Louvre”, con el objetivo de modernizar el recinto y crear una galería exclusiva para la Mona Lisa antes de 2031.





















