Cuando te dicen que tienes apnea del sueño, la idea de dormir con un equipo CPAP que envía aire a presión puede sentirse como un gran cambio. Con el tiempo, entiendes que elegir el dispositivo correcto es parte importante de cuidar tu salud y mejorar tu descanso.
Mientras conoces mejor tu tratamiento, notas que cada detalle influye en cómo duermes: la mascarilla que usas, el tipo de equipo y la forma en que funciona durante la noche. Por eso es normal que tengas dudas al comparar diferentes modelos.
Incluso el precio del CPAP puede influir cuando intentas tomar una decisión que se ajuste a lo que necesitas.
Saber cómo funciona cada tipo de equipo te permite entender mejor tus opciones y elegir con seguridad el CPAP que más te ayuda a dormir bien.
1. ¿Qué hace diferente al CPAP, al APAP y al BiPAP?
Aunque a simple vista parezcan similares, cada dispositivo ofrece un tipo de terapia diseñado para necesidades específicas y funcionan de la siguiente manera:
● CPAP (Continuous Positive Airway Pressure)
El CPAP mantiene un flujo de aire con una presión fija durante toda la noche. Esa presión se mantiene igual porque el equipo busca que el paso del aire esté despejado tanto al inhalar como al exhalar.
Dentro del dispositivo hay un turbocompresor que genera el flujo y sensores que vigilan que la presión programada se mantenga estable.
El aire pasa por un filtro y, si el usuario lo activa, también por un humidificador que ajusta la temperatura y la humedad.
Todo este funcionamiento ayuda a que la respiración sea uniforme y evita caídas en el flujo de aire cuando los músculos se relajan mientras duermes.
● APAP (Auto-Adjusting Positive Airway Pressure)
El APAP contiene algoritmos que analizan tu respiración en tiempo real. Los sensores registran cambios en tu flujo de aire, microestertores, resistencia, movimientos y variaciones naturales del ciclo del sueño.
Con esos datos, el equipo modifica automáticamente la presión dentro de un rango programado. Si el sistema identifica señales de estrechamiento en la vía aérea, incrementa la presión. Cuando detecta respiración estable, disminuye el nivel para mantener el flujo en un punto cómodo.
● BiPAP (Bilevel Positive Airway Pressure)
El BiPAP trabaja con dos presiones distintas:
- IPAP (Inspiratory Positive Airway Pressure), un nivel más alto durante la inhalación.
- EPAP (Expiratory Positive Airway Pressure), un nivel más bajo durante la exhalación.
Este mecanismo permite que la inhalación tenga un impulso de aire suficiente y que la exhalación fluya con menos resistencia. El equipo identifica el momento exacto en que inhalas o exhalas mediante sensores que registran cambios en el flujo.
Algunos modelos integran sistemas que:
- Ajustan la transición entre IPAP y EPAP para hacerla más suave.
- Mantienen la sincronización entre tu respiración y el dispositivo.
- Registran la frecuencia respiratoria y pueden mantener un número mínimo de respiraciones por minuto mediante ciclos asistidos.
El BiPAP crea un patrón respiratorio más cercano al natural usando estas variaciones de presión.

2. ¿Cuándo elegir un CPAP?
El CPAP suele ser la primera recomendación de los médicos cuando sus estudios del sueño muestran que los episodios de apnea siguen un patrón estable durante la noche.
Si las interrupciones en la respiración mantienen una intensidad constante y no cambian demasiado entre tus fases de sueño, este equipo se adapta muy bien a lo que necesitas.
También es una buena opción cuando duermes casi siempre en la misma postura. Si eres de quienes descansan de lado o bocarriba sin grandes movimientos, tu respiración tiende a comportarse de forma predecible, y el CPAP acompaña ese ritmo sin variaciones.
Muchos pacientes lo eligen cuando buscan una terapia continua que se sienta igual de principio a fin. Si te da tranquilidad sentir un apoyo constante mientras duermes, este tipo de dispositivo puede ajustarse muy bien a ti.
Además, cuando los especialistas observan que respondes adecuadamente a un nivel fijo de apoyo respiratorio durante el estudio de sueño, suelen sugerir comenzar con un CPAP, ya que su configuración coincide con casos donde la estabilidad es clave para dormir sin interrupciones.

3. ¿En qué casos el APAP puede darte mayor comodidad?
Los médicos suelen recomendar un APAP cuando tu respiración cambia durante la noche. Si en tu polisomnografía se vio que tus patrones varían entre fases o posiciones, por ejemplo, cuando duermes de lado y luego bocarriba, este equipo se adapta mejor porque acompaña esos cambios sin que tengas que ajustar nada por tu cuenta.
También lo indican cuando tus episodios de apnea no siguen un ritmo uniforme y hay noches en las que tu respiración se vuelve más irregular por congestión nasal, cansancio o movimientos frecuentes al dormir.
En esos casos, los especialistas prefieren una terapia que pueda responder a lo que ocurre en tu cuerpo en cada momento.
Otra razón para sugerir un APAP es cuando buscan observar cómo te sientes con distintos niveles de apoyo durante tus primeras semanas de tratamiento. Esto permite un proceso de adaptación más suave y progresivo, especialmente si necesitas que la presión se ajuste a tus ritmos en lugar de mantenerse igual toda la noche.
Además, cuando notan que una presión fija te incomoda o te dificulta mantener el equipo todas las noches, suelen recomendar un APAP para darte una experiencia más cómoda, flexible y ligera mientras encuentras tu propio ritmo de descanso.

¿Por qué algunas personas necesitan un BiPAP?
El BiPAP no es un dispositivo exclusivo para apnea del sueño. Es una herramienta terapéutica que ayuda en situaciones donde el esfuerzo respiratorio necesita apoyo extra
Se usa comúnmente cuando:
- La apnea es severa y requiere mayor control.
- Existen dificultades para exhalar con un equipo de presión fija.
- Hay hipoventilación, que implica respiraciones más superficiales o lentas.
- También hay otras enfermedades, como el EPOC o algunos problemas neuromusculares, que requieren un apoyo extra para respirar mejor.
En el caso de las enfermedades neuromusculares, el BiPAP suele ser útil en trastornos como la distrofia muscular, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la miastenia gravis, ya que estos afectan la fuerza de los músculos que intervienen en la respiración.
Algunos modelos avanzados de BiPAP incluyen modos que permiten un número mínimo de respiraciones por minuto. Esto ofrece apoyo cuando la respiración disminuye por momentos durante el sueño.
El BiPAP es más técnico, y tu médico lo recomienda cuando tu cuerpo necesita este tipo de asistencia. Su capacidad para manejar presiones más altas lo vuelve ideal para terapias con mayor complejidad.

¿Qué otras funciones técnicas debes conocer antes de elegir un dispositivo?
Los equipos actuales integran tecnología diseñada para que tu terapia sea más cómoda y estable. Al comparar opciones, vale la pena que te fijes en características que facilitan tu tratamiento, por ejemplo:
● Rampas de confort
Permiten iniciar con una presión suave que aumenta progresivamente hasta llegar al nivel indicado por tu tratamiento. Facilita el proceso de quedarte dormido sin sentir un flujo fuerte desde el principio.
● Gestión de humedad
La humidificación mantiene tus vías hidratadas, evita irritación y reduce la sequedad nasal. Puedes ajustar el nivel según lo que te sea más confortable.
● Sensores de flujo
Los APAP y BiPAP integran algoritmos que registran tu respiración para analizar patrones, detectar estrechamientos en la vía aérea y ajustar los niveles necesarios durante la noche.
● Ruido
El nivel sonoro importa cuando quieres dormir sin distracciones. Muchos equipos actuales rondan los 26–30 decibeles, lo que equivale a un ambiente silencioso y estable.
● Registro de datos
Muchos equipos actuales registran información sobre tu respiración, el tiempo que usas el dispositivo cada noche y los episodios que aparecen mientras duermes.
Estos datos ayudan a que tu médico entienda cómo evoluciona tu tratamiento y si necesitas algún ajuste en la presión, la mascarilla o el tipo de equipo.
Además, varios dispositivos se conectan directamente a una app en tu teléfono. Esto te permite revisar tu progreso de forma sencilla y entender mejor cómo estás durmiendo. Un ejemplo es myAir de ResMed, una plataforma que muestra puntajes de sueño, horas de uso, niveles de fugas y otros indicadores que hacen más claro tu avance día con día.

Conocer las diferencias entre CPAP, APAP y BiPAP te ayuda a entender cómo funciona cada equipo, pero no tienes que decidir ni elegir todo por tu cuenta.
Tu médico revisa estudios como la polisomnografía, analiza cómo respiras mientras duermes y te indica qué dispositivo se ajusta mejor a tus necesidades.
También te dice cuál es la presión correcta, qué mascarilla podría ser más cómoda y qué ajustes necesitas durante tus primeras noches. Contar con esa guía te evita dudas y hace que todo el proceso sea más sencillo y seguro.
Tú pones la constancia y tu médico se encarga de afinar los detalles para que descanses mejor. Por eso, elegir un CPAP para adulto es una decisión que siempre conviene tomar con un especialista que conozca tu caso y te acompañe paso a paso.

























