La historia de Diego Lainez parece haber dado un giro definitivo en el único lugar donde, por ahora, encontró calma, con los Tigres UANL. Después de años complicados en Europa, el extremo vive un momento que pocos imaginaban cuando salió del América.
En 2019, luego de levantar un título con las Águilas, el joven decidió cruzar el Atlántico. El Betis lo recibió como la nueva joya del futbol mexicano, y con esa presión llegó a España. Había propuestas del Ajax y otros equipos europeos. Pero la familia Lainez eligió LaLiga como su siguiente paso. Ahí se enfrentó a un escenario distinto: poca actividad, entrenadores que no lo contemplaban y un ritmo que lo obligó a reinventarse sin mucha oportunidad.
Esos cuatro años en Sevilla fueron una mezcla de entrenadores, tribunas y suplencias. Tampoco logró ganarse un lugar en el Braga. Donde estuvo cedido y batalló para convertirse en titular. Las señales eran claras: Europa no le estaba ofreciendo el espacio que buscaba.
Así llegó enero de 2023. Con rumores insistentes sobre un regreso al América, el atacante terminó en los Tigres, un club acostumbrado a recuperar talento mexicano que no logra consolidarse en el extranjero. Ahí inició una etapa distinta, con momentos irregulares, pero que hoy lo coloca en una versión mucho más madura.

La actuación de Diego Lainez en Tigres UANL desató tensión inesperada al final del partido
En tres años con los Tigres UANL, Diego Lainez ha alternado buenas y malas, pero vive su mejor etapa desde que volvió a Liga MX. Al punto de que ya aparece de nuevo en las convocatorias de Selección Mexicana y está en la pelea para llegar al Mundial 2026. Algo impensable hace no mucho tiempo.
El sábado por la noche, en la Vuelta de los Cuartos de Final en el Estadio Universitario, Lainez se convirtió en la pieza clave. Tigres tenía que remontar el 3-0 ante Tijuana y el número 16 tomó la banda derecha como si fuera suya. Se escapó cuando quiso, provocó un penalti y participó en el cuarto gol que encendió el Volcán.
En la recta final del partido, la euforia lo envolvió. Una aparente burla hacia los Xolos hizo que varios rivales lo persiguieran por casi toda la cancha. El enojo fue inmediato, la tensión subió y el juego se detuvo tras una invasión al campo. Todos los reflectores cayeron sobre él, convertido en el protagonista absoluto de la noche con Tigres.
El canterano americanista recibió palabras de reconocimiento de su entrenador de Tigres, Guido Pizarro y también de Sebastián Abreu, técnico de Tijuana. Su actuación fue completa. Ahora falta ver si mantiene este nivel y, por fin, deja atrás esa etiqueta de eterna promesa que lo ha acompañado durante años.

























