Diócesis de Victoria invita a vivir un Adviento de renovación y fe. Con el inicio del tiempo de Adviento, la Diócesis de Ciudad Victoria, Tamaulipas, llamó a los fieles a renovar su fe y prepararse espiritualmente para la llegada del señor Jesucristo.
El vocero diocesano, José Dolores Muñoz Trujillo, señaló que esta etapa dentro de la Iglesia católica comienza tras la celebración de Cristo Rey y se convierte en un momento oportuno para reflexionar sobre la vida cristiana.
“Iniciar algo nuevo es renovarse, maravillarse, alegrarse, por eso nuestro camino es un camino de fe. Una oportunidad para evaluar nuestro vivir cristiano”, expresó Muñoz Trujillo.
Diócesis de Victoria invita a vivir el Adviento recordando la importancia de la reflexión espiritual
Asimismo, el sacerdote recordó que Adviento significa venida o llegada, y aclaró que no debe vivirse como una espera angustiosa, sino con esperanza y alegría.
“No una espera preocupante como la de unos resultados médicos, sino una espera alegre y festiva, como sería la espera de un bebé que la familia recibe con gusto”, señaló.
También lamentó que, con la presencia temprana de adornos navideños, muchos creyentes han dejado en segundo plano la corona de Adviento. Uno de los símbolos centrales de este periodo.
“Es muy común disfrutar del lucernario navideño… pero olvidando que primero es Adviento”, lamentó.
Muñoz Trujillo explicó que este signo tiene un origen antiguo y un profundo sentido espiritual.
“El círculo de follaje verde recuerda la eternidad de Dios… Las cuatro velas, tres moradas y una blanca, simbolizan el deseo de conversión y la luz de Cristo que viene a iluminar nuestra vida”, detalló.
Por ello, invitó a las familias a conservar esta tradición en sus hogares:
“Es de suma importancia tener nuestra corona de Adviento en casa e inculcar esta bonita costumbre a los hijos”.

El sacerdote insistió en que los católicos deben mantenerse atentos y preparados, celebrando el Adviento y la Navidad como tiempos de recogimiento y esperanza. Además, pidió dejar de lado las distracciones materiales que suelen acompañar estas fechas.
“Que no nos ganen las preocupaciones materiales y la mercadotecnia. Que nuestra preocupación principal sea la presencia continua de Dios en nuestra vida”, expresó.
Antes de concluir, compartió una última reflexión dirigida a la comunidad:
“Recordemos, Dios sin nosotros sigue siendo Dios, pero nosotros sin Dios no somos nada”.
Por José Saldaña

























