En Matamoros, el DIF ha identificado un patrón de abandono que afecta directamente a personas adultas mayores. Cada vez más acuden a la institución buscando respaldo ante el abandono de sus propios hijos.
De acuerdo con lo detectado por autoridades del organismo, algunos padres denuncian que familiares cercanos retiran recursos de sus tarjetas del bienestar. Sin embargo, ese dinero no les es entregado, lo que representa una forma clara de abuso económico.
Igualmente, la situación suele agravarse cuando los hijos justifican su ausencia con conflictos del pasado. Separaciones, divorcios o distanciamientos familiares son usados como argumento para evadir responsabilidades.

Sin embargo, la legislación es clara al establecer que la obligación de cuidar y asistir a los adultos mayores corresponde a los hijos, sin importar desacuerdos previos. El resentimiento o la falta de relación no exime el deber legal.
DIF interviene ante abandono de adultos mayores en Matamoros
Ante un caso de abandono, explicó el procurador, la primera acción es localizar a los hijos. Ellos tienen la responsabilidad principal de garantizar atención y cuidado a sus padres. Cuando esto no ocurre, se recurre a otros familiares cercanos. Nietos o hermanos también pueden ser requeridos, ya que la ley les asigna la obligación de brindar apoyo.
Asimismo, la pensión alimenticia no se reduce a dinero. Puede incluir alimentación, vivienda adecuada o acompañamiento permanente. Esto, según las necesidades del adulto mayor.
Mientras se resuelven posibles conflictos legales, se exige que los hijos cubran lo básico. En caso necesario, la autoridad judicial define si procede una pensión económica formal. Por su parte, el DIF advierte que no es raro encontrar adultos mayores en situación de calle por abandono familiar. Por lo mismo, la intervención institucional es inmediata para evitar que queden desprotegidos.
La institución insiste en que la responsabilidad filial no es opcional. Cuidar a quienes sostuvieron a sus familias debe asumirse como un deber social y legal.
Por Jorge Capetillo

























