Seguramente alguna vez has firmado algo en línea: contratos, créditos, servicios y hasta permisos que aceptamos con un solo clic. El problema es que muchas personas usamos la misma “firma digital” para todo, sin fijarnos si realmente tiene fuerza legal o si nos deja desprotegidos cuando hay un problema.
Por ello, aquí te compartimos una serie de recomendaciones para que cualquier persona pueda elegir la firma adecuada según el trámite que esté realizando:
Primero que nada, es importante diferenciar entre firma digital y firma electrónica
- Firma digital
Es un concepto amplio: incluye desde el “garabato” en una tablet hasta la firma escaneada pegada en un PDF. Puede servir como indicio de voluntad, pero es la más débil al momento de defender un contrato ante una autoridad. - Firma electrónica
Es la que está regulada por la ley y cuyo diseño técnico–jurídico busca garantizar: la identidad de quien firma, la integridad del documento y, en ciertos casos, el no repudio (que la persona no pueda negar que firmó).
- Tipos de firma electrónica y en qué casos usar cada una
La clave al elegir firma es no usar la misma para todo, sino elegir según el riesgo del trámite.
- a) Firma electrónica simple
Recomendada para trámites de bajo riesgo, como:
- Aceptar avisos de privacidad
- Aceptar términos y condiciones de una app o servicio
- Dar consentimientos generales
Algunos ejemplos de firma electrónica simple son: Usuario y contraseña, Clic en “Acepto”, Códigos vía SMS o correo, OTP (One Time Password), etc.
Tip: Úsala para cosas cotidianas, pero no para compromisos económicos importantes.
- b) Firma electrónica avanzada (e.firma)
Es el caso de la e.firma del SAT, ligada a identidad oficial y, en muchos casos, a biometría. Ofrece uno de los niveles más altos de presunción jurídica: la autoridad parte de la idea de que quien usó esa firma efectivamente realizó el acto.
Se recomienda para:
- Trámites fiscales
- Contratos digitales con implicaciones económicas relevantes
- Operaciones donde necesitas dejar muy claro quién firmó y cuándo
En el caso de contratos es recomendable utilizar plataformas especializadas que te brinden certeza y seguridad, un ejemplo puede ser Urdaten.
- c) Esquemas reforzados con biometría
Son procesos que combinan varios elementos, por ejemplo:
- Selfie
- Validación de INE
- CURP
- Cruces contra listas negras
- Otros elementos de verificación
Así que la próxima vez que veas que te piden selfie, INE y más pasos para firmar, piensa dos veces antes de verlo como burocracia: suele ser justo lo que marca la diferencia entre estar vulnerable o estar realmente protegido.

























