Aunque nació como un esfuerzo familiar en el campo, hoy Reymart ya se mueve al ritmo del mercado. Y justo en diciembre, cuando los tamales se vuelven protagonistas en Navidad y Año Nuevo, la empresa de hoja de maíz tamaulipeca se prepara para la temporada más intensa.
La historia arranca en el ejido Luz del Campesino, en el municipio de Güémez. Ahí, un proyecto que inició hace más de dos décadas terminó por consolidarse como un impulso económico para la zona rural y como un referente en la producción de hoja de maíz para tamal. La firma la dirige Carlos Reyes Rodríguez, y actualmente distribuye su producto dentro y fuera del país.
“Soy originario de Ciudad Victoria y el negocio está asentado aquí, en el ejido Luz del Campesino. Este proyecto lo iniciamos mi padre y yo hace más de 20 años, trabajando directamente con la hoja del campo y procesándola en nuestro propio empaque”.
Con el paso de los años, Reymart afinó sus procesos. Actualmente, cada hoja se revisa de forma individual y se clasifica en categorías primera, segunda y selecta.
“La calidad es lo que nos ha abierto las puertas. Nuestro producto es muy bueno y eso nos ha permitido posicionarnos tanto en México como en Estados Unidos”.
Hoja de maíz tamaulipeca con raíces rurales y alcance internacional
Gracias a ese crecimiento, la empresa envía semanalmente tres tráileres con cargas de entre 45 y 50 toneladas de hoja de maíz hacia Estados Unidos. En México, la distribución llega a Reynosa, Matamoros, Saltillo, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas y Nuevo León.
De acuerdo con Reyes Rodríguez, durante diciembre la actividad aumenta por la tradición de preparar tamales en Navidad y Año Nuevo. Sobre el precio, adelantó que ―aunque suele variar cada año― para este cierre de ciclo se prevé un comportamiento más estable.
“Es un producto que naturalmente tiene un costo elevado, pero este año no se espera que suba tanto como en otros. Ha habido mejores condiciones en el campo y eso beneficia tanto a productores como a consumidores”.
Por su parte, Reymart genera empleo permanente para más de 50 familias rurales, principalmente mujeres encargadas del proceso de selección.
“En la selección trabajan puras mujeres. Tienen mucha habilidad y limpieza para hacerlo. Para nosotros es fundamental generar empleo femenino, porque este trabajo les da estabilidad”.
Asimismo, la empresa amplió su portafolio con productos como limón, frijol, tuna y nopal, que también se exportan en transporte refrigerado. Con nuevos clientes en puerta, el proyecto mantiene la mirada hacia adelante.
“En 2026 vamos a continuar con la misma fuerza, enfocados en la exportación. Han llegado nuevos clientes interesados y eso nos motiva a seguir impulsando al campo tamaulipeco”.
Por Jordan Espinosa

























