Este 6 de diciembre, un grupo de jóvenes victorenses dio inicio a la tradicional peregrinación del Fuego Guadalupano, que los llevará hasta la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México. Esta práctica ―que cumple más de 40 años― continúa siendo un importante evento para la comunidad religiosa de la ciudad.
Igualmente, Juan Carlos Hernández, encargado del grupo, comentó que la peregrinación ha tenido diferentes etapas organizativas a lo largo de los años.
“El grupo lo organizaba la promoción Cristo Rey; nosotros lo retomamos en San Isidro, luego en el Santuario, y también hemos estado en Villa de Casas”.
Este año, alrededor de 30 a 35 jóvenes participarán en la travesía. Esta tiene programada su salida desde la Parroquia del Rosario, donde, antes de partir, se reza un rosario y se comparte una cena.
Principales escalas de la peregrinación del Fuego Guadalupano
- Día 8: Llegada a Querétaro.
- Día 9: Salida de Querétaro rumbo a San Luis Potosí.
- Día 10: De San Luis a Tula.
- Día 11: De Tula a la llegada al Santuario en Ciudad Victoria.
- Día 12: Salida del Santuario y llegada a Villa de Casas.
Durante el recorrido, el objetivo principal es lograr un encuentro espiritual profundo en la Basílica.
“Tratamos de que visiten todo el área, sobre todo que se mantengan en oración, porque eso es lo principal para nosotros”.

A lo largo del año, los jóvenes realizan diversas actividades para fortalecer su espiritualidad. Entre ellas, vigilias, rosarios y eventos de recaudación de fondos.
“Aquí no se pide edad; el más chico tiene 8 años. Lo importante es que participen en las actividades de la parroquia”.
Respecto a la logística, los jóvenes se relevan según su resistencia física, y aquellos que se cansan pueden pedir un cambio.
“Ya más adelante, cuando vienen más ejercitados, avanzan más”.
Asimismo, el grupo cuenta con vehículos de apoyo y un miembro capacitado en primeros auxilios. Por su parte, el responsable de la organización agradeció el constante apoyo de padres y colaboradores que año tras año se suman a esta importante tradición.
Por Jordan Espinosa

























