El Senado de la República dio luz verde en lo general al dictamen que expide la Ley General de Aguas y reforma la Ley de Aguas Nacionales. La votación quedó en 85 votos a favor, 36 en contra y cero abstenciones, mientras la oposición cuestionó que el oficialismo busca un mayor control político sobre los productores del campo.
La reforma presidencial plantea un nuevo esquema de concesiones. Elimina la posibilidad de mercantilizar permisos, asignaciones o cambiar el uso del agua para fines distintos a los registrados. Este enfoque generó críticas entre legisladores que consideran que el proyecto limita derechos de los usuarios actuales.
Desde el PAN, el senador Ricardo Anaya defendió el voto en contra y sostuvo que la propuesta tiene “dos dardos envenenados. El primer dardo envenenado es su adicción por el control político, quieren el control del agua, quieren tener de rodillas a cualquier campesino que tenga una concesión de agua”.
Senado da luz verde en lo general a Ley de Aguas en trámite exprés
En su intervención, añadió que si un campesino busca vender su tierra y cuenta con una concesión, ahora enfrentará nuevos trámites impulsados por la mayoría oficialista.
“Ahora hay una reasignación siempre y cuando se le pegue la gana a la autoridad de Morena”.
El legislador también reprobó la falta de recursos destinados a infraestructura hídrica:
“Para muestra de que no les interesa el agua, que lo que quieren es control político y acabar con la propiedad privada, en esta reforma no le ponen un peso, un peso a resolver el problema” de las fugas de agua en las ciudades.
Desde el PRI, Carolina Viggiano aseguró que la reforma no garantiza la protección real de los recursos naturales y cuestionó el apoyo del Partido Verde.
“Pero además, miren, a ustedes ya se les acabó el huachicol fiscal.Ahora quieren el huachicol del agua.Les sale muy bien.Ahora quieren el agua del bienestar.Claro, todo tiene para ustedes tintes electorales”.
También advirtió que las modificaciones generan desigualdad:
“Desafortunadamente, no es equitativa.Esta reforma abre espacio para beneficiar a grandes usuarios y grupos económicos mientras las comunidades y los pequeños productores se quedan desprotegidos.Hay un golpe al campo y a la soberanía alimentaria.Hoy México es el primer importador de maíz en el mundo.Y consumimos maíz transgénico porque lo compramos a Estados Unidos y Brasil, y somos el segundo importador de granos”.
Perciben riesgos en la iniciativa
Por Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas afirmó que la bancada votó en contra debido a los riesgos que perciben en la iniciativa. Dijo que, aunque hubo mejoras, preocupa la forma en que se procesaron las demandas ciudadanas.
Señaló que se “haya tenido que hacerlo bloqueando carreteras, bloqueando calles para poder ser escuchada.En una democracia funcional, nadie debería de suspender su vida para que el gobierno haga lo mínimo que le corresponde, que es escuchar”.
Agregó que la nueva regulación concentra facultades en Conagua sin contrapesos efectivos:
“Cuando la autoridad puede decidir sin criterios verificables, crece el riesgo de arbitrariedad, crece el riesgo de corrupción, crece el riesgo de favoritismos y de castigo político”.
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En respuesta, el senador morenista Adán Augusto López rechazó que la reforma busque controlar políticamente al campo o afectar a los productores.
“Viene aquí a hablar de que estamos mintiendo cuando decimos que se ha cambiado y se ha tutelado, ahora con esta reforma, el que se pueda transmitir una propiedad y a la vez se transmita la concesión”.
Por último, explicó que el artículo 49 establece que, cuando se transfiera la propiedad de tierras asociadas a un título de concesión. La nueva persona propietaria mantendrá los derechos para aprovechar las aguas vinculadas.

























