Con la defensa entre algodones, el derbi de la Supercopa exige máxima concentración. El Real Madrid llega con ajustes obligados y decisiones finas en la zaga. En ese contexto, la disponibilidad de Antonio Rüdiger alivia parte de la presión del Real Madrid. El central alemán arrastró molestias en la rodilla durante la semana, una zona que le ha dado guerra en temporadas recientes.
El seguimiento médico permitió descartar una lesión de mayor gravedad. Por eso, el cuerpo técnico dio luz verde a su participación en la semifinal ante el Atlético de Madrid. Antonio Rüdiger no está al cien por ciento, pero su jerarquía y liderazgo pesan en el Real Madrid. El equipo ha tenido que improvisar en el eje defensivo y su presencia reduce la necesidad de nuevos reajustes.
Xabi Alonso y su staff manejan una línea posterior condicionada por las bajas. En un partido único y en escenario neutral, cualquier error se paga caro. Dean Huijsen también presenta molestias, lo que limita sus opciones de ser titular con plenitud. Aun así, está considerado dentro del grupo y será evaluado con cautela.

Raúl Asencio aparece como el único central completamente disponible. El canterano ha ganado minutos en un tramo de máxima exigencia para el equipo. Álvaro Carreras ha sido otra alternativa de emergencia en distintos encuentros. Su adaptación refleja la urgencia por cubrir huecos fuera de lo habitual.
El plan contempla administrar la carga de Antonio Rüdiger en el Real Madrid, según el desarrollo del juego. En un duelo físico como el derbi, su estado será uno de los focos. El Madrid afronta la semifinal con una defensa lejos de su ideal, pero con la tranquilidad de contar, al menos, con Antonio Rüdiger. La solidez atrás marcará el camino hacia la final.

























