El sector de construcción en México arranca el 2026 en “modo resistencia”. Después de un año 2025 caracterizado por un dinamismo lento y la pérdida de puestos de trabajo, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) señaló que las empresas mantienen una postura prudente. Esto, a la espera de que se definan los presupuestos de obra pública.

Raúl González Arias, presidente del organismo, explicó que, aunque no se trata de una crisis profunda, las compañías —especialmente las pequeñas— han tenido que sobrevivir a un periodo de estancamiento. La clave para la recuperación, asegura, reside en la agilidad con la que los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) liberen sus programas de inversión.
Inversión pública y privada: el motor esperado en la construcción en México en 2026
Para la CMIC, el 2026 será un año de “espera estratégica”. El desempeño de la industria dependerá de dos factores principales:
- Licitaciones gubernamentales: la urgencia de conocer los montos de inversión y el catálogo de obras para este ejercicio fiscal.
- Obra privada: el avance de proyectos inmobiliarios e industriales que logren absorber la mano de obra disponible.
Hasta el momento, González Arias aclaró que no se han concretado reuniones formales con las autoridades para definir el calendario de proyectos, lo que mantiene al sector en una pausa operativa.
El dirigente también destacó que la industria enfrenta una nueva estructura de costos. El ajuste más significativo se registra en la mano de obra, impulsado por el reciente incremento al salario mínimo.
En cuanto a materiales, el reporte es mixto. Mientras que insumos básicos como la arena y la grava han tenido ligeros aumentos, otros pilares de la construcción, como la varilla, mantienen precios estables. El gran reto para este año será revertir las cifras de desempleo y fortalecer la solidez financiera de las constructoras afiliadas.
Por Jorge Capetillo

























