El sorgo atraviesa una de las etapas más difíciles de su historia reciente en Tamaulipas. A pesar de los obstáculos, el estado sigue siendo el mayor productor de este grano en México. Generando más del 40% de la producción nacional. La cual es fundamental para la alimentación pecuaria y la industria avícola.
Recientemente, la producción de sorgo ha fluctuado entre 1.4 y 2 millones de toneladas anuales. Con una mayor concentración en municipios como San Fernando, Río Bravo, Matamoros y Díaz Ordaz. Pero, desde 2024, el sector se ha visto afectado por la sequía y la escasez de crédito.
El panorama en 2025 empeoró para el sorgo en Tamaulipas. Pues las recurrentes sequías y la falta de agua afectaron severamente los rendimientos. Además, aumentaron el riesgo de pérdidas en amplias áreas agrícolas, impactando especialmente a pequeños y medianos productores. A este problema climático se sumó una caída en los precios. Los cuales no cubren ni los costos básicos de producción.
“Estamos vendiendo por debajo de lo que cuesta sembrar, así no hay manera de sostener el campo”.

Así lo comentan los productores del norte de Tamaulipas sobre el sorgo. Los cuales enfrentan dificultades financieras y una creciente deuda. La situación se complicó aún más con la eliminación de los apoyos gubernamentales. Los cuales antes ayudaban a mitigar los efectos adversos. Mientras los costos de insumos como el diésel, fertilizantes e insecticidas se incrementaron considerablemente. Dejando al sector agrícola con pocas opciones de acción.
A pesar de todo, los productores buscan alternativas. Como la agricultura de conservación, el uso de tecnología avanzada y la creación de valor agregado mediante el procesamiento de sorgo blanco en Tamaulipas. Además, continúan en conversaciones para obtener financiamiento y establecer esquemas de precios más viables para mantener este cultivo esencial en Tamaulipas.
Por Enrique Jonguitud Blanco

























