¿Qué pueden hacer los usuarios de vapeadores en Nuevo León?. Desde este viernes 16 de enero de 2026, entró en vigor en todo el país la prohibición total para la comercialización, importación, fabricación y venta de vapeadores y cigarros electrónicos.
Luego de que se publicara la reforma a la Ley General de Salud en el Diario Oficial de la Federación. La medida, que también aplica en el estado de Nuevo León, fue aprobada por parte del Congreso de la Unión en diciembre pasado y establece una prohibición amplia en todo el territorio nacional.
Nuevas disposiciones impactan a usuarios de vapeadores en Nuevo León
De acuerdo con el decreto de ley, queda impedida cualquier actividad relacionada con la adquisición con fines de comercio.
Al igual que la producción, preparación, envasado, transporte, almacenamiento, distribución, importación, exportación y venta de cigarrillos electrónicos, vapeadores y dispositivos similares. Incluidos los desechables, recargables y aquellos que no contienen nicotina.
Además, la reforma prohíbe toda forma de publicidad, promoción o propaganda de estos productos. Tanto en medios impresos y digitales como en televisión, radio y plataformas de internet.
¿Se pueden usar vapeadores en Nuevo León?
La nueva disposición de ley sí permite la posesión y el consumo personal, siempre que no exista intención de comercialización o distribución.
Esto significa que las personas que ya cuentan con un vapeador pueden conservarlo para uso propio. Pero no podrán venderlo, regalarlo con fines comerciales ni promocionarlo.
Quienes violen esta reforma podrían enfrentar:
- Penas de 1 a 8 años de prisión.
- Multas de hasta 2 mil veces el valor diario de la UMA.
- Decomiso de mercancía y clausura de establecimientos.
Ante ello, las autoridades sanitarias, entre ellas la COFEPRIS y las instancias estatales de salud, tendrán facultades para realizar inspecciones, asegurar productos y aplicar medidas de seguridad.
¿Por qué se prohibieron los vapeadores?
El Gobierno de México argumentó que los cigarros electrónicos representan un riesgo serio y considerable para la salud pública. Sobre todo entre niñas, niños y adolescentes.
De acuerdo con estudios oficiales, estos dispositivos pueden contener sustancias tóxicas, provocar daños pulmonares, elevar la presión arterial, generar adicción a la nicotina y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer.


























