Australia-
Andy Murray perdió ante Roberto Bautista, en el que pudo ser su último partido en un gran escenario parciales de 6-4, 6-4, 6-7(5) y 6-7(4) y 6-2, en 4 horas y 9 minutos.
No había remontado un marcador tan adverso desde Roland Garros, en su edición de 2016. Se quedó a un solo asalto de conseguirlo. Pero es que su cuerpo ya no da para más.
Ubicado en el puesto 229 de las listas ATP, el actual pupilo de Jamie Delgado entró en el ‘major’ de las antípodas gracias a su ranking protegido. Todos los cambios de ritmo en los intercambios fueron una tortura para Murray.
Bautista, su rival, vive el mejor momento de su carrera con 30 años. Además, llegaba fresco a la cita porque se había borrado la semana pasada de su compromiso en Auckland. Para el castellonense no sólo era una batalla deportiva sino psicológica por sentirse observado por millones de aficionados. Él podía ser el último verdugo de Murray en una pista de tenis. Por momento, la presión se apoderó de su tenis, en especial de su golpe de derecha.
Andy recortó diferencias en el tanteo y levantó a la grada. Dio un poco más de emoción, aunque no podía correr las diagonales. La rotura que sonó a sentencia llegó en el tercer juego del quinto set.
De repente se hizo el silencio y el británico se derrumbó por completo. Sí se escuchaba al prometedor Nicola Kuhn animando a su compatriota. A las cuatro horas, los seguidores decidieron parar el duelo para ovacionar al campeón de tres grandes, doble oro olímpico y poseedor también de la Copa Davis.
El pupilo de Pepe Vendrell cerró, con más sufrimiento de lo esperado, su pase a la siguiente ronda donde le espera el australiano John Millman.
Ahora sólo Murray sabe si contra Bautista fue su último partido en la élite. “Andy merecía que toda la gente estuviera hoy aquí. Quiero felicitarle por todo lo que ha dado al tenis”, dijo el vencedor.
Agencia / Vox Populi Noticias






















