Redacción
Hace un mes nació él bebe real Archie Harrison Mountbatten-Windsor, hijo de los duques de Sussex y desde su nacimiento arribo hasta Inglaterra la madre de Megan Markle para atender unos días a su nieto y apoyar a su hija.
Pero ya que volvió a su casa en Estados Unidos y los duques decidieron contratar a 3 niñeras para el cuidado del pequeño Archie.
Los nuevos padres confiaron en un equipo de personas para ayudarlos con la crianza del bebé, ya que el príncipe Harry no se tomó licencia por paternidad.
Las tres niñeras asumieron muchas de las responsabilidades que hasta el momento recaían en la abuela materna, pero parece que Meghan ubicó la vara de exigencias muy alta.
No pasaron ni quince días y ya el equipo sufrió una baja: ya una niñera renunció.
Hasta el momento no se conoce su identidad, pero sí trascendió que hizo las maletas muy deprisa y decidió, de forma contundente, que no quería seguir trabajando para los duques.
La prensa británica ya culpa a Meghan de la deserción y afirman que no fue un tema de dinero; ya que el salario es muy superior a la media para este tipo de trabajo: la contrataron por 80 mil dólares al año, unos 6.700 por mes, muy por encima de los 1.800 que se suele pagar en Inglaterra por esa tarea.
Además, en el Reino Unido, es considerado un gran honor trabajar para la reina Isabel II y para toda la corona real, por lo que este tipo de renuncias siempre sorprende.
La decisión de la niñera también vuelve a poner en el centro el desfile de dimisiones en el entorno de la duquesa que alimenta su fama de poco tolerante.
La niñera, de hecho, es la cuarta persona de su staff que la abandona: primero fue un guardaespaldas del matrimonio, después dos de sus asistentes personales.






















