Río de Janeiro-
Al estilo de la antigua Copa Libertadores, en la que el local le hacía la vida imposible al visitante, la selección peruana vive una verdadera pesadilla en su primer día de trabajo en Río de Janeiro de cara a la final de la “Copa América”.
Además de una lluvia torrencial, problemas de todo tipo recibe en el campo de entrenamiento de Fluminense, donde no pudo realizar los trabajos necesarios a 48 horas del gran partido.
La primera práctica en suelo “carioca” estaba pautada para las diez de la mañana, pero comenzó cerca de las once.
Cuando el seleccionado llegó al predio ubicado en Barra da Tijuca, a pocos kilómetros del hotel, un plantel juvenil de Fluminense trabaja en el campo asignado por la Conmebol. A las inclemencias del tiempo se le sumó esa incomodidad.
Tampoco pudieron utilizar las tinas de hielo ubicadas bajo techo, algo imprescindible para cualquier equipo profesional en la actualidad. Les fueron asignadas unas al aire libre, bajo la lluvia, hasta que interviene el jefe de la organización.
Por último, el gimnasio también estaba en pleno uso de los juveniles de Fluminense y tuvo que ser compartido.
La “particularidad” es que cada vez que un futbolista peruano iba a trabajar en un aparato, un jugador brasileño corría para ocuparlo.
Agencia / Vox Populi Noticias






















