Merthyr Tydfil, Reino Unido:
Una ex enfermera de nombre Jayne Carpenter, acudió a un hospital para atenderse de una tos que se le agravaba, pero con lo que no contaba es que resultaría algo más.
Al notar los primeros síntomas de lo que creyó que resultaría una enfermedad viral, la mujer acudió al nosocomio, donde su situación comenzó a tornarse más grave.
“Había tenido una tos bastante fuerte y estaba tosiendo flema de color oscuro”, recordó en ese entonces la mujer, agregando que pensaba que sólo se trataba de un virus.
En el hospital, le dieron un diagnóstico de neumonía, pero luego Jayne comenzó a deteriorarse rápidamente y entró en estado de coma, permaneciendo así nueve semanas luchando por su vida.
Al esposo de la paciente, Rob, le avisaron que moriría a menos que le amputaran tres de sus extremidades, pues finalmente lograron diagnosticarla acertadamente con sepsis.
La sepsis, ocurre cuando las sustancias químicas liberadas en el torrente sanguíneo para combatir una infección, desencadenan una inflamación en todo el cuerpo. En consecuencia, pueden ocurrir cambios que dañen varios sistemas. Los órganos dejan de funcionar correctamente, lo que puede causar la muerte.
Finalmente, le amputaron ambas piernas y un brazo, para poder salvar su vida.
Ahora, Jayne relata las dificultades por las que ha pasado en torno a que su vida diera un drástico cambio.
“Tratamos de vivir la vida lo más normalmente posible, pero la vida no siempre es la misma que antes. Divido mi vida en dos partes; antes y después de tener sepsis”.






















