Redacción:
En ocasiones las personas sentimos un vacío emocional que buscamos saciar con un consumo excesivo de ropa, maquillaje o hasta comida.
Si esta última es tu caso, debes leer este artículo, llegó el momento de evitar que esas preocupaciones interfieran en el cuidado de tu alimentación. Recuerda que tu salud es primero, así que trabajemos en ello.
Servirte un gran plato de comida puede ser delicioso pero los excesos suelen cobrarnos una factura. La comida es necesaria, y deliciosa pero no debe controlar tu vida.
Por desgracias para algunas personas, la comida causa mucha ansiedad. Luego de comer sienten una culpa inmensa por haber consumido porciones excesivas.
Suelen comer en exceso por una incapacidad de expresar sus emociones, un exceso de autocontrol o la comida se ha convertido en su única fuente de placer.
Las comidas pueden comenzar de manera normal, pero pronto, los pensamientos repetitivos y las preocupaciones pueden apoderarse de su cabeza y generar un descontrol en sus acciones.
Hay que saber diferenciar el hambre emocional del hambre fisiológico. Para conseguirlo podemos hacernos unas preguntas:
¿Por qué voy a comer? ¿Es por hambre, ansiedad o aburrimiento?
¿He tenido algún disgusto y no quiero pensar en ello ahora? Si es así, ¿tengo otras herramientas para enfrentarme a ello?
¿Me siento solo y no sé qué hacer?
¿Qué he estado pensado y he sentido antes de tener ganas de comer?
La realidad es que evitar comer por ansiedad resulta una tarea complicada lo recomendable es acudir con un especialista para poder trabajar tus emociones, aprender a expresarlas y a liberarte de esos pensamientos que no te permiten vivir en el presente.






















