Redacción:
La pérdida de peso, el cuidado de nuestra piel y una mejor calidad de sueño son algunos de los motivos que nos animan a deshacernos de la pijama y empezar a dormir como Dios nos trajo al mundo.
Mejora la calidad del sueño
Durante la noche, la temperatura del cuerpo tiende a caer a 36°C, ideal para un buen sueño. Sin embargo, cuando usas pijama, haces que tu cuerpo tenga que incrementar sus esfuerzos para mantener una temperatura más baja, provocando interrupciones y un sueño algo más incómodo.
Ayuda a perder peso
Parece una broma, pero no lo es. La temperatura de tu cuerpo desciende de forma natural durante el sueño y, a partir de ese momento, se tiende a quemar más calorías tratando de elevar dicha temperatura. Por el contrario, si te pones ropa para dormir, este esfuerzo decae y tus posibilidades de perder peso son más reducidas. Esto no significa que solo durmiendo vayamos a perder peso, pero oye, una pequeña ayuda nunca viene mal.
Reduce el riesgo de tener diabetes
El sueño y la diabetes tienen una relación mucho más directa de lo que pudiera parecer. Y es que un estudio de la revista Diabetes afirmaba que dormir en una habitación fresca provocaba que las personas tuvieran mayor estabilidad en los niveles de azúcar en sangre y mejor sensibilidad a la insulina.
Te hace tener una piel más bonita
Como mencionamos anteriormente, durante el sueño el cuerpo baja su temperatura. Este hecho puede deberse a la disminución de la luz que capta nuestra retina. Ésta envía una señal a nuestra glándula pineal, encargada de la producción de melatonina, también conocida como la hormona del sueño. Cuando el hipotálamo, órgano encargado de regular la temperatura del cuerpo, detecta la presencia de melatonina, se reduce el calor del cuerpo.
Mejora la relación con tu pareja
Sin duda, a tu pareja le encantará y mejorará la confianza entre ustedes y te sentirás más libre dejando a un lado la vergüenza absurda que te produce la desnudez. No pierdas esta oportunidad para afianzar tu relación, añadir un toque picante en la cama y, por qué no, descubrir posturas diferentes.






















