España/ Redacción:
Pol Galofre nació en Barcelona en 1987, siempre se sintió diferente y creció como una “mujer marimacho”, según comenta a los medios de comunicación. Vivió oprimido por muchos años hasta que al fin decidió no esconderse más.
Como muchas personas trans recibió insultos en su barrio y también en la escuela. La molestaban por ser masculina, pero una vez fue reconocida como hombre, esos insultos pasaron a ser menos crudos.
Ahora, Pol es un activista que grita a los cuatro vientos: “Soy un hombre y estoy embarazado”.
Según él, se dio a conocer en el mundo como un masculino, se dejó la barba y se mostraba dominante, eso lo hizo sentirse bien al encajar con otros, pero sabía que imponerse como un agresivo no era correcto.
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“Este viaje me ha hecho reflexionar sobre la masculinidad”, dijo.
“Ahora no bebo porque estoy embarazado, pero hace dos años volví muy borracho a casa, haciendo eses por el Raval, y sabía que ya no había que tener miedo. Hay otras cosas: la atención que te dan. Si voy a comprar pintura con mi compañera de piso, ella habla con el vendedor y él me contesta a mí. O si se estropea el coche, se dirigen a mí en vez de a la conductora… el hombre es la autoridad, los no hombres ocupan un espacio secundario. Eso es problemático”.
Todo su proceso de cambio ha estado acompañado de tratamientos médicos, de modificaciones corporales, sin embargo, siempre supo que quería embarazarse.
Además también contó que él y su pareja se encuentran mejor que nunca y encantados con la noticia de que tendrán un bebito. Ante los cuestionamientos Pol indicó que no le impondrá ningún género a su hijo y que confía en que los tiempos están cambiando.
Señaló que, saben que es un proceso complejo pero necesario.






















