Redacción:
¿Qué es la cirrosis?
Es la inflamación intersticial del hígado. Se trata de una enfermedad crónica e irreversible que provoca fibrosis y nódulos entre las células del hígado, lo que genera cambios en la estructura del hígado y en sus funciones, ya que la circulación de la sangre está bloqueada. Si la cirrosis es muy avanzada, puede llegar a causar insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
Síntomas
En los primeros estados de la patología muchos de los pacientes no presentan sintomatología. Según avanza la enfermedad, pueden empezar a detectarse los siguientes síntomas:
- Debilidad y fatiga.
- Pérdida de apetito y de peso.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor e hinchazón abdominal.
- Los vasos sanguíneos adquieren forma de araña en la superficie de la piel.
En estados avanzados de la enfermedad, también se pueden empezar a presentar síntomas más graves, tal y como enumera el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Hígado:
- Edemas y ascitis.
- Moretones y hemorragias frecuentes.
- Hipertensión portal: es un aumento de presión sanguínea en la vena porta, la cual conecta los intestinos y el bazo con el hígado.
- Aparición de varices esofágicas y gastropatía.
- Esplenomegalia.
- Ictericia: ocurre cuando un hígado enfermo no elimina suficiente bilirrubina de la sangre, lo que hace que la piel y el blanco de los ojos adopten un tono amarillento, así como un oscurecimiento de la orina.
- Cálculos biliares.
- Mayor sensibilidad a los medicamentos.
- Encefalopatía hepática.
- Diabetes tipo 2: la cirrosis provoca resistencia a la insulina, lo que acaba provocando un exceso de glucosa en el torrente sanguíneo.
- Cáncer de hígado.
Prevención
Para que no se produzca la cirrosis se deben evitar sus causas más comunes como el consumo excesivo de alcohol. En el caso de padecer una enfermedad hepática crónica, hay que acudir periódicamente al médico para comprobar si se trata de una enfermedad tratable e impedir así que se convierta en una cirrosis.






















