Redacción:
Sin duda, la llegada de un bebé al hogar es motivo de felicidad y también de preocupación. Ambos padres pueden trabajar, pero eso no significa que los gastos no se “disparen”: pañales, pediatra, leche… Entonces, ¿por qué no ahorrar en comprar una carriola de segunda mano?
Las carriolas pueden representar un peligro para nuestro hijo, nuevas o no, si cometemos este error en su empleo:
Las carriolas no son carritos de supermercado. El sobrecargarla o colocarle bolsas pesadas, y el perder de vista al pequeño, puede ser un factor de accidente.
Sin embargo, si por cuestión de economía tienes que comprar una carriola de segunda mano. Trata de observar lo siguiente, para que ésta no sea un riesgo para el pequeño.
- Elige una que haya sido usada por algún conocido.
- Verifica que el sistema de ruedas funcione correctamente; no se deben trabar ni rechinar y tienen que girar correctamente.
- Revisa meticulosamente la estabilidad del marco.
- El arnés de seguridad tiene que estar estable.
- Los textiles de la carriola se encuentren en buen estado.
¿Cómo debes sentar a tu bebé en una carriola para que viaje seguro?
No coloques cobijas o colchitas en el asiento, pues incomodan y hacen que se muevan mucho.
El arnés o cinturón de seguridad debe ajustarse bien y de forma cómoda.
Verificar los tres puntos clave del arnés de seguridad: hombros, pecho y entre las piernas.
Aplica el sistema de bloqueo o freno de las llantas si detienes el paseo, aunque sea por unos segundos.
No cuelgue bolsas o sobrecargue la carriola, acelera su desgaste.






















