Redacción:
Los bombones o malvaviscos son una golosina muy popular en México y el mundo, pues se puede comer asados en el fuego hasta derretirse, en forma de paletas cubiertas de chocolate o en sándwiches rodeados de un par de galletas.
Pero, quizás nunca te preguntaste de qué están hechos los malvaviscos o ¿sí?
Son una de las golosinas más antiguas, pues hay vestigios de que los primeros se hicieron hirviendo pulpa de la raíz de malva (una hierba que crece en pantanos y cuyo tallo es carnoso) con azúcar hasta que espesó, se filtró y se enfrió la mezcla.
En el año 2000 a. C., los egipcios combinaban esta raíz con miel y obtenían un dulce que se consideraba digno solo de dioses y miembros de la realeza.
Preparar golosinas no era el único uso que se les dio a las raíces de malva, ya que también fueron utilizadas por médicos árabes para aliviar inflamaciones, en el tratamiento de dolores, para calmar la tos y el dolor de garganta.
Los bombones o malvaviscos se elaboraron por primera vez en Francia aproximadamente en 1850. Se utilizó la raíz de malva como aglutinante para las claras de huevo, el jarabe de maíz y el agua.
La mezcla esponjosa se calentó y se vertió sobre almidón de maíz en pequeños moldes, formando los malvaviscos tan perfectos que hemos visto.
En México se elaboraban con azúcar, claras de huevo, saborizantes y grenetina; al final se les espolvoreaba con azúcar glass y un poco de almidón, ingredientes que le brindan su característico aspecto “polvoriento”.
En la actualidad esto ha cambiado, ya que las materias primas con las que se preparan los malvaviscos incluyen: jarabe de maíz, azúcar, dextrosa, almidón de maíz, agua, grenetina, pirofosfato tetrasódico y sabores artificiales.






















