Redacción:
Maquillaje, sudor, cabellos, polen y hasta restos de materia fecal pueden habitar en tu cama.
Para deshacerte de todo esto no requieres hacer una labor titánica ni subir al Everest, sólo necesitas lavar las sábanas.
Una encuesta de YouGov revela que el 44% de las mujeres una vez al mes las lava y el resto lo hace hasta después de dos meses.
Según los investigadores, la forma ideal de mantenerse saludable es lavar las sábanas una vez a la semana, especialmente en el verano cuando se usan pijamas ligeros y la piel permanece en contacto directo con la tela.
“Esta es una recomendación,” especifica el profesor Tierno “incluso lavarlos cada 9-10 días puede ser suficiente, pero es mejor no ir más allá de 12”.
Después del lavado, nunca pongas las sábanas en el armario todavía húmedas para no crear un ambiente favorable a la proliferación de ácaros.
Existen insectos muy pequeños, como los ácaros que suelen hacer de tu cama su hogar ideal para multiplicarse.
Una investigación de la Universidad de Kingston en Inglaterra advierte que una cama alberga hasta 1.5 millones de ellos.
Los ácaros son los responsables de algunas alergias como taponamiento nasal, secreción, estornudos y picor (rinitis) así como de problemas más serios como el asma.
Así mismo existen ciertos insectos que no detectamos a simple vista; pero pueden dañar seriamente nuestra piel, por ejemplo:
las chinches, pulgas o piojos, que pueden multiplicarse fácilmente si no limpiamos las sábanas con frecuencia.
Trata de que se vuelva un hábito el lavar las sábanas para que evites enfermedades y ahora sí descanses como la “Bella Durmiente” en tu cama.






















