Redacción:
Desde gasolina, hasta fertilizantes, los precios amenazan con empeorar los niveles históricos de inflación que ha dejado la pandemia.
Sin embargo, Ucrania y Rusia son responsables de un tercio de las exportaciones de trigo y cebada, de las que dependen países del Medio Oriente, Asia y África para alimentar a millones de personas que sobreviven gracias al pan subsidiado y fideos baratos.
Además, hay expectativas respecto a si los grandes países cerealeros como Estados Unidos, Argentina, Canadá, Francia y Australia podrían aumentar rápidamente su producción. Los agricultores, sin embargo, enfrentan la perspectiva de otro año de sequías, el alto costo de combustibles y fertilizantes, y las alteraciones de las cadenas de suministros.
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Esto genera incertidumbre en países como Egipto, el Líbano, Pakistán, Irán, Etiopía y otros que no producen todo el trigo, la cebada, el maíz y los demás granos que necesitan. La guerra plantea la posibilidad de que haya escasez de alimentos e inestabilidad política en países que dependan de las importaciones de cereales.
Así mismo, no está claro el impacto de las sanciones impuestas a Rusia, pues es el principal exportador de trigo y fertilizantes. Ucrania exporta grandes cantidades de maíz, centeno, avena y mijo. La región del Mar Negro es también una importante productora de granos usados para alimentar el ganado en todo el mundo.
De acuerdo con Arnaud Petit, Director Ejecutivo del Consejo Internacional de Granos dio a conocer que Australia y la India ya aumentaron sus exportaciones de granos, pero pocos podrían hacer lo mismo a corto plazo, más que nada por las sequías.
Agencias / Vox Populi Noticias






















