Yuma, Arizona / Redacción:
Édgar “N” de 37 años y Carlos “N” de 23, hermanos originarios de Oaxaca, perecieron en el desierto de Arizona, luego de ser abandonados por un traficante.
Facundo “N”, padre de las víctimas, contó que el 9 de agosto se comunicó al Consulado de Yuma, Arizona, pero que la funcionaria que le contestó no se atrevió a darle razón ni de Édgar ni de Carlos.
No obstante, don Facundo, de 55 años, narró que fue el propio “coyote” quien le informó que tuvo que dejar a sus hijos “por no resistir el viaje”.
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“Me habló el traficante una semana después, el 2 de junio, diciendo que uno de mis hijos se había deshidratado y que no pudo seguir la caminata, que la ley de la vida así es en el desierto: si te quedas, te quedas”.
“Le pregunté por mi otro hijo, Édgar, me contestó que tampoco siguió al grupo, que por la cuestión de que vio a su hermano que no pudo, prefirió quedarse”, relató.
De acuerdo con Facundo, sus hijos murieron abrazados; “el Consulado me dijo que como buena pareja de hermanos, los encontraron abrazados”; así mismo, pidió ayuda al Gobierno de México para repatriar los 2 cuerpos al país.
Agencias / Vox Populi Noticias






















