Los Ángeles, California/Redacción.-
El lanzador mexicano Julio Urías, conocido por su destacada carrera con los Dodgers de Los Ángeles, ha enfrentado una nueva serie de contratiempos después de su arresto el pasado 3 de septiembre bajo sospecha de lesiones corporales a su cónyuge o conviviente. Como resultado, los Dodgers han tomado medidas drásticas en relación con el jugador.
Uno de los cambios más notorios es la reasignación del casillero de Julio Urías en la casa club del equipo. El espacio que antes ocupaba el zurdo ha pasado a manos del veterano oficial Kolten Wong. Además, en un gesto simbólico, el equipo ha cubierto uno de los murales que representaba al pitcher, pintando sobre otro de ellos en el Dodger Stadium.
La decisión de los Dodgers ha generado una serie de preguntas y especulaciones sobre el futuro del lanzador con el equipo. El manager Dave Roberts comentó sobre la situación, describiéndola como “muy, muy desafortunada y triste”. Roberts indicó que la organización tomó la decisión de retirar el casillero, y él mismo no estaba al tanto de ello hasta llegar al estadio para el juego contra San Diego.
Julio Urías, de 27 años, ha sido un pilar en el cuerpo de lanzadores de los Dodgers desde 2016. En las últimas cuatro temporadas, se ha destacado como uno de los mejores abridores de Grandes Ligas, ganando 20 partidos en 2021 y liderando las mayores con un ERA de 2.16 en el año pasado. Su contribución fue esencial en la conquista de la Serie Mundial de 2020 por parte de los Dodgers.
Sin embargo, esta no es la primera vez que Urías enfrenta problemas legales relacionados con violencia doméstica, habiendo sido arrestado dos veces en los últimos cuatro años. Tras su arresto en mayo de 2019, cumplió una suspensión de 20 juegos. Su próxima comparecencia en el tribunal está programada para el 27 de septiembre, lo que agrega incertidumbre a su futuro en el béisbol y su relación con los Dodgers.
Agencias/Vox Populi Noticias























