Atlanta, EU/Redacción.-
Lo que prometía ser un partido más en territorio estadounidense para la Selección Mexicana se convirtió en un auténtico calvario frente a Uzbekistán, en un duelo celebrado en el estadio de los Halcones de Atlanta de la NFL. El equipo mexicano, conocido cariñosamente como los “moleros”, se vio sorprendido cuando Uzbekistán tomó la delantera en el marcador en el minuto 17, desatando la preocupación entre los aficionados.
La primera jugada de Uzbekistán resultó en un gol, cuando Abdukholikov conectó el balón tras un centro y venció a Guillermo Ochoa, quien pese a su estirada no logró detener el disparo.
Sin embargo, el equipo mexicano mostró una respuesta rápida y un cambio de actitud. En el minuto 20, Piojo Alvarado recibió un pase filtrado y aunque falló en su remate, el balón llegó a Raúl Jiménez, quien solo tuvo que empujarlo al fondo de la red para igualar el marcador.
A pesar de jugadas prometedoras, como un intento de Orbelín Pineda que no logró controlar el balón tras un buen pase de Jiménez, la actuación del equipo mexicano fue desigual y lleno de altibajos.
El marcador se volvió aún más incierto cuando Uzbekistán tomó la ventaja nuevamente en el minuto 45, aprovechando un error del jugador del Fulham, lo que dejó una noche turbulenta para México.
En la segunda mitad, los uzbekos continuaron controlando el juego, mientras el equipo mexicano luchaba bajo la presión y los abucheos de los aficionados. A pesar de los errores cometidos por los asiáticos, México logró empatar nuevamente, esta vez en el último minuto, gracias a la suerte y la perseverancia de Raúl Jiménez.
El delantero mexicano marcó su segundo gol al minuto 80, cuando aprovechó un cabezazo de un zaguero uzbeko hacia su propio portero y punteó el balón al fondo de la red. Sin embargo, la emoción fue efímera, ya que Uzbekistán anotó su tercer gol al minuto 88 después de un rebote en Uriel Antuna.
El partido volvió a ponerse en manos de Uzbekistán, demostrando la vulnerabilidad defensiva del equipo dirigido por Jaime Lozano. En el minuto 91, en una pelota parada, Guillermo Ochoa no logró detener un tiro libre de Shukurov, concediendo el empate final.
El partido concluyó 3-3 en un emocionante y a la vez frustrante encuentro para la Selección Mexicana, en el que Raúl Jiménez se destacó como el salvador del equipo. A pesar de los altibajos, el compromiso de los jugadores sigue en tela de juicio, y la defensa necesita mejoras urgentes de cara a los próximos desafíos.






















