Quito, Ecuador / Redacción.-
Este viernes, un trágico suceso ha sacudido a Ecuador, cuando las autoridades anunciaron la muerte de los seis sicarios colombianos detenidos en relación con el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
Los reclusos, identificados como Andrés Mosquera Ortíz, José Neider López Hitas, Adey Fernando García García, Camilo Romero Reyes, Jules Osmín Castaño Alzate y Jhon Gregore Rodríguez, fueron encontrados sin vida en la penitenciaría del Litoral en Guayaquil, donde se encontraban recluidos.
Según fuentes de la prisión, los sicarios fueron ahorcados en el pabellón siete, y sus cuerpos fueron descubiertos en la tarde de hoy.
La noticia ha generado una gran conmoción en el país, ya que Estados Unidos recientemente ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información que condujera al arresto de los autores intelectuales detrás del crimen de Villavicencio.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI) informó que las víctimas “no presentan signos de tortura ni heridas fruto de algún combate”. Sin embargo, la ubicación de los sicarios en diferentes pabellones en los últimos días ha planteado interrogantes sobre las circunstancias de su muerte.
El presidente Guillermo Lasso, quien se encontraba en Nueva York, anunció su regreso a Ecuador y convocó una reunión de emergencia con su gabinete de seguridad. “En las próximas horas regresaré al Ecuador para atender esta emergencia. Ni complicidad ni encubrimiento, aquí se conocerá la verdad”, expresó en redes sociales. Por su parte, el ex presidente Rafael Correa planteó preguntas sobre la implicación del Gobierno en el asesinato, afirmando en Twitter: “¡Dios mío! si son los sicarios de Villavicencio, ratifica que el Gobierno estuvo detrás del crimen. #LassoResponsable”.
Este trágico suceso se produce justo cuando estaba por concluir el tiempo de instrucción fiscal contra las 13 personas imputadas como autores materiales del asesinato de Villavicencio. Los seis sicarios asesinados fueron detenidos en agosto, horas después del asesinato del político, en una operación que inició una investigación que duraría 30 días.
La investigación se amplió posteriormente a otros 30 días tras el arresto de siete personas adicionales. Aunque se creía que se había identificado a quienes empuñaron el arma homicida, los autores intelectuales aún no habían sido descubiertos.
Agencias / Vox Populi Noticias






















