A Luis lo asesinaron a una cuadra de la sede de la Alcaldía Iztapalapa, en el Barrio San Lucas, su cuerpo quedó a bordo del Volkswagen Polo que conducía.
Según la versión oficial, la madrugada del domingo fue atacado a golpes durante una riña. Luis iba acompañado por un amigo, identificado como Alejandro, quien sobrevivió y fue hospitalizado.
Las autoridades indagan si asistieron a un baile sonidero que se realizó en la explanada de la Alcaldía para festejar el día del padre y si ahí tuvieron algún desencuentro con otras personas.
Lo cierto es que hacia las 4:30 horas, un recolector de residuos reciclables observó a las víctimas lesionadas sobre Calle Porfirio Díaz, antes del cruce con Ignacio Comonfort.
“Uno estaba tirado a lado del coche y se estaba quejando, sí se veía mal.
“El otro parecía que estaba bien, pero en eso se sentó del lado del chofer y se desvaneció”, apuntó el hombre.
Minutos después acudieron policías del Sector Abasto-Reforma y paramédicos de Cruz Roja, quienes confirmaron que Luis había muerto.
Alejandro resistió y lo trasladaron al Hospital General del Zona 2 del IMSS, en la Alcaldía Iztacalco.
A través de las cámaras de vigilancia cercanas, los agentes supieron que los agresores huyeron a bordo de una motocicleta.
Durante los peritajes, el personal forense de la Fiscalía halló un envase de cerveza junto al cuerpo y una bolsa de regalo en la cajuela.
Antes de que el cadáver fuera retirado, algunos vecinos y familiares de Luis acudieron para reconocerlo.
Acorde con los deudos, el hombre trabajaba en un negocio de serigrafía, tenía un hijo pequeño y vivía cerca de ahí, en la Colonia Ampliación Los Reyes.
“Nos da mucha tristeza porque en verdad era alguien muy tranquilo y muy humano”.
“No se metía con nadie. Al contrario, siempre buscaba la forma de ayudar a la gente que lo necesitaba”, apuntó una mujer.























