Pese a la advertencia, con un agrietamiento previo y el acordonamiento, el colapso de la ex Parroquia de San José Obrero, en el Municipio de Tala, provocó un susto entre la feligresía.
El templo, con una fecha de construcción estimada de hace 50 años, ya no era la parroquia titular, un nuevo recinto se construyó para albergar la sede; sin embargo, se mantenía habilitado, aunque con el temblor del 19 de septiembre de 2022 había quedado vulnerable.
Ayer, alrededor de las 15:00 horas, el párroco Francisco Javier Montes Castillo informó a la Dirección Municipal de Protección Civil que una grieta había aparecido. Los cuerpos de emergencia procedieron a acordonar el perímetro.
Tras una revisión, Protección Civil determinó que era imposible mantener actividades adentro. Por ello procedieron con el retiro de bancas y de las reservas que había en el Sagrario, mismas que guardaron en la nueva parroquia.
Las autoridades no encontraron mayor solución que la demolición, detalló Montes Castillo a través de un comunicado. No obstante, no preveían que sería tan rápido, pues pasadas las 18:00 horas del mismo viernes el techo se derrumbó.
Aun conociendo el riesgo, feligreses grabaron el momento. A nada quedaron los escombros de caer encima del sacerdote, pues se hallaba adentro de la zona de acordonamiento. “Ahora se tendrá que derribar lo que quedó de esta construcción para evitar que cause algún daño a las personas que transitan por la Calle Juárez”, añadió el comunicado.
Todas las actividades religiosas se trasladan de tiempo completo al nuevo templo de San José Obrero, el cual es ahora la sede parroquial, confirmó el Arzobispado de Guadalajara.























