Los domicilios que resultaron dañados tras una explosión de gas ocurrida en la Colonia San Marcos, en Escobedo, Nuevo León, donde un bebé y su padre murieron, fueron demolidos ayer por instrucción de la Fiscalía. Fuentes informaron que el Instituto de Criminalística de Campo y Servicios Periciales solicitó la demolición parcial de las viviendas para que peritos ingresaran a la zona de manera segura.
“Lo solicitaron de Fiscalía, para poder garantizar la seguridad de los peritos que indagan lo ocurrido”, explicó ayer un informante cercano a los procesos. Con maquinaria pesada, las dos casas de la calle Mario Valle Domínguez fueron destruidas casi en su totalidad.
La explosión, que ocurrió el 14 de junio, causó además daños en 34 domicilios, de los cuales cuatro son los más afectados. Ayer se informó que las otras dos casas ubicadas en la calle Américo Leal Villarreal también serán intervenidos, pero no serán derrumbados.
En el domicilio de la explosión residían Ana Karen Acosta, de 21 años, y su esposo Diego Armando Chávez, de 22, con su hijo Fernando Caleb, de 1 año.
Padre e hijo murieron tras el accidente.
Al momento de los hechos, también se encontraban Rosario Ambriz y Asencio Acosta, padres de Ana Karen. Trabajadores de Escobedo participaron ayer en los trabajos para retirar los restos de concreto y muebles que quedaron en el interior de ambos inmuebles tras la explosión.
Se informó que al concluir la demolición, el inmueble se mantendrá asegurado por la Fiscalía General que continuará con la indagatoria de campo.























