En las calles de Tampico, el número de personas sin hogar sigue aumentando; esta situación genera una creciente preocupación en la comunidad. El personal del DIF, encargado de brindarles apoyo, ha experimentado agresiones físicas y verbales al intentar ayudarlos.
Actualmente, el sistema DIF tiene registrado a 16 personas —tanto hombres como mujeres— que deambulan por el primer y segundo cuadro de la ciudad. Estas personas, en su mayoría, tienen entre 50 y 60 años y suelen padecer alguna enfermedad mental o han sido abandonadas por sus familiares —lo que las lleva a vivir en las calles—.
Aunque el DIF busca ofrecerles ayuda, estos individuos no siempre lo permiten. Cuando el personal del DIF se acerca, a menudo responden con agresividad; esto representa un peligro tanto para ellos como para los peatones. Ante estas situaciones, el DIF ha solicitado la intervención de la Guardia Estatal para poder trasladarlos de manera segura.

Luis Llorente Herrera, Procurador del Voluntariado, explicó que ya tienen identificadas a estas personas y han intentado apoyarlas en varias ocasiones. Sin embargo, su resistencia y agresividad han complicado estos esfuerzos. El objetivo principal del DIF es reencontrarlos con sus familiares —ya que no cuentan con instalaciones adecuadas para albergarlos—.
Un caso particular es el de un joven que se lanza hacia los automóviles y corre por las calles del centro de la ciudad —poniendo en riesgo su vida—. A pesar de los intentos del DIF por resguardarlo, él huye al ver al personal.
Llorente Herrera recordó que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia es una institución de asistencia social y no dispone de la capacidad suficiente para albergar a todas las personas sin hogar; esta limitación resalta la necesidad de una solución integral y colaborativa para abordar este creciente problema en Tampico.























