En medio de la temporada de tormentas, el campo tamaulipeco respira aliviado. El reciente paso de la tormenta tropical Alberto —lejos de traer destrucción— ha resultado ser una bendición para los agricultores de Tamaulipas. Antonio Varela Flores, secretario de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura en Tamaulipas, compartió con satisfacción que esta tormenta solo trajo lluvias beneficiosas y vientos suaves, sin causar daños significativos en las cosechas.
Varela Flores dijo que los agricultores de Tamaulipas habrían enfrentado consecuencias mucho más graves si la tormenta Alberto se hubiera convertido en un huracán de categoría 1. “No hemos recibido reportes de daños; la tormenta tropical trajo vientos muy suaves. Si hubiera sido un huracán con vientos fuertes, sí habríamos enfrentado problemas“, explicó.
La zona norte del estado —una área particularmente vulnerable— estaba en plena faena de trilla cuando las lluvias de Alberto llegaron. Los agricultores de Tamaulipas se encontraban en una etapa crítica de la cosecha; sin embargo, la tormenta no afectó significativamente estos trabajos, lo que permitió que la cosecha de maíz continúe sin contratiempos.
Varela Flores destacó que un huracán con vientos superiores a 119 km/h habría devastado el campo. Afortunadamente, la realidad fue mucho más benigna y la cosecha de maíz —que ya lleva un avance del 10 %— sigue en marcha sin interrupciones.
La tormenta tropical Alberto —que podría haber sido una amenaza para los cultivos— terminó beneficiando al campo tamaulipeco con sus moderadas lluvias. Los agricultores continúan con su trabajo, agradecidos por haber esquivado una bala meteorológica y confiados en que podrán sacar adelante una cosecha fructífera.























