La temporada de 2023 marcó un punto crítico para Red Bull Racing, sobre todo para Sergio “Checo” Pérez, por lo que los problemas comenzaron en el Gran Premio de España, cuando una nueva actualización en el suelo de su monoplaza afectó su rendimiento.
Red Bull experimentó complicaciones en varias carreras, como en Mónaco, Barcelona, Canadá, Austria y Gran Bretaña. Estos problemas hicieron que Pérez tuviera dificultades en las clasificaciones y lo obligaran a remontar en las carreras, aunque inicialmente el equipo no le dio tanta importancia. Max Verstappen, compañero de Pérez, no tuvo ningún problema con el coche en ese momento.
“Hemos remontado la historia del desarrollo y resulta que el primer error vino de una actualización en 2023 en Barcelona. Ese fue también el Gran Premio en el que Checo empezó a tener problemas con el coche; no nos lo tomamos tan en serio porque Max siguió ganando”, afirmó Christian Horner, jefe del equipo.
El problema se extendió más allá de Pérez
Los problemas de actualización del suelo no afectaron solo a Pérez. Más adelante, en la temporada, durante el Gran Premio de Emilia Romaña, una nueva modificación en el fondo del coche también afectó a Verstappen. Desde entonces, Max no ha conseguido más victorias, lo que ha encendido las alarmas en Red Bull.
“En Imola tomamos un rumbo totalmente equivocado”, aseguró Helmut Marko, asesor del equipo.
Red Bull pierde terreno en los campeonatos
Los problemas de rendimiento no solo han afectado el rendimiento individual de los pilotos, sino también la posición del equipo en el Campeonato de Constructores. En Azerbaiyán, Red Bull perdió el liderato frente a McLaren, y ahora tiene un déficit de 20 puntos.
“Ahora tenemos un déficit de 20 puntos, así que debemos atacar. Quedan siete carreras y dos sprints, con muchos puntos en juego en diferentes circuitos”, concluyó Horner.























