La captura de Edwin Antonio Rubio López, conocido como “El Max” o “El Oso”, provocó enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y grupos criminales en Sinaloa. —Resultando en al menos 19 personas fallecidas—.
La detención, que fue llevada a cabo por el Ejército y la Guardia Nacional el 21 de octubre en el ejido Plan de Oriente, se llevó a cabo, utilizando un helicóptero Black Hawk, según reportes iniciales.
Hasta el momento, las cifras de los abatidos son extraoficiales, y se espera que el Ejército confirme la información. Sin embargo, las autoridades federales, en especial la Fiscalía General de la República (FGR), son quienes deben asumir el caso, ya que es un operativo de carácter federal.
Informe de la detención

—Por otro lado, la posibilidad de que no se confirme oficialmente el número de muertos no sería la primera vez—. Otro caso similar ocurrió recientemente en la sindicatura de Tepuche, donde se reportaron seis personas abatidas durante un enfrentamiento, sin que, por su parte, las autoridades rindieran declaraciones al respecto.
Rubio López era el principal operador del Cártel de Sinaloa en la zona este de Tijuana, trabajando para la célula de Los Uriarte. De acuerdo con información de Semanario Zeta, se le atribuye la práctica de desmembrar cuerpos y provocar enfrentamientos, como parte de su mensaje criminal.
“El Max” pertenecía a la facción de Ismael Zambada Sicarios, alias “Mayito Flaco”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes más importantes del cártel. Esta facción se encuentra en conflicto con Los Chapitos, quienes también disputan el control del Cártel de Sinaloa. En redes sociales vinculadas a “La Chapiza”, la detención de “El Max” fue motivo de celebración, señalándolo como parte del grupo de “Akiles”.























