Una niña de apenas 10 años, ―originaria de la colonia Los Mangos, en Altamira―, decidió salir de su casa el lunes pasado para pedir ayuda a las autoridades de la defensa del menor. Su decisión vino tras expresar estar cansada de los malos tratos que sufría en su hogar.
La niña compartió su experiencia, la cual fue corroborada por una inspección física y psicológica realizada por el Sistema DIF de la ciudad. Esta evaluación reveló lesiones en diversas partes de su cuerpo. Según informó Francisca Arteaga, delegada de la Procuraduría de la Defensa del Menor, el Adolescente y la Mujer.
La menor vivía con su madre y su pareja, ambos jóvenes de entre 25 y 30 años, además de sus dos medios hermanos. Actualmente, una red de apoyo atiende a la niña y le proporciona asistencia psicológica. Mientras se determina la situación jurídica de los involucrados en este caso de violencia y maltrato infantil.
Rufino Aguilera























