La reciente firma del acta 331 por parte de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) ha desatado una ola de preocupaciones entre los productores agrícolas de la zona norte de Tamaulipas. El acuerdo compromete más de 2 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo; afecta gravemente el abastecimiento para los cultivos.
Los miembros del Consejo Estatal Agropecuario de Tamaulipas aseguran que esta decisión impactará directamente en su capacidad de irrigación. Ante la gravedad de la situación, los agricultores del Distrito de Riego 025 ya están considerando bloquear carreteras como medida de protesta.
Juan Manuel Salinas Sánchez —gerente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT)— expresó que antes de tomar cualquier decisión drástica, esperarán una respuesta de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, así como del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya.
“Por el momento se va a esperar la respuesta de la ciudadana presidenta y del señor gobernador”.
Asimismo, los presidentes de los módulos de riego convocarán a los usuarios para explicarles la situación y definir los próximos pasos a seguir.
Antonio Varela Flores —secretario de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura de Tamaulipas— advirtió que la firma del acta 331 debe ser revertida de inmediato. Según él, esta medida podría desencadenar una crisis hidroagrícola con pérdidas millonarias y graves repercusiones sociales.
“Es muy grave, porque esa presa le da abasto al 54 % de la población de Tamaulipas, aparte del distrito de riego cero, y totalmente coincido en que no se debe de ratificar”.
Por Jordan Espinosa























