El 24 de noviembre, el sector ganadero mexicano enfrenta una situación difícil tras la suspensión de exportaciones de ganado a EE. UU. Esta decisión —en colaboración con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA)— pretende impedir la expansión del gusano barrenador del ganado (GBG). Así lo informó Rigoberto Aguirre Serrata, líder de la Asociación Ganadera en Matamoros. La resolución surge tras encontrar un animal infectado en un punto de control federal en Catazajá, Chiapas.

La noticia ha conmocionado al gremio ganadero, al detenerse indefinidamente el comercio con su principal mercado extranjero. Aguirre Serrata destacó que los productores viven en incertidumbre. Enfrentan una caída drástica en los precios del ganado, reduciéndose hasta en un 85 %.
“Estamos hablando de una pérdida de aproximadamente 12 mil pesos por animal. Esto nos afecta gravemente, tanto en el precio como en la capacidad de vender”.
Suspensión de exportaciones de ganado desata crisis económica
Ante esta situación, los acopiadores de la región han dejado de recibir ganado hasta nuevo aviso; los ganaderos esperan con ansiedad las indicaciones de SENASICA para reanudar las exportaciones. Esta interrupción no solo amenaza con empeorar la crisis económica del sector, sino también con impactar las cadenas de suministro locales e internacionales.
El cierre de la frontera ganadera resalta la urgencia de fortalecer los controles sanitarios y la bioseguridad en México. Aunque las autoridades aún no han establecido un plazo para resolver el problema, los ganaderos solicitan un esfuerzo conjunto para mitigar el impacto económico; asegurar la salud del hato nacional.
Por Jorge Capetillo























