Don Cornelio, de 70 años y sin pareja, recorre las calles de Ciudad Victoria con su venta de nopales para cubrir los gastos de su hogar. Originario de Michoacán, se dedica a ofrecer nopales picados. Sin familia en la ciudad y con parálisis, esta labor es su único sustento.
Antes de establecerse en la capital, vivió en Xicoténcatl ayudando a una hermana. Hace años se mudó para no regresar, ya que el trabajo agrícola le es imposible por la pérdida de fuerza en sus manos.
“No puedo trabajar bien, por eso aca me la paso en el día vendiendo nopales, no puedo trabajar de otra cosa”.
La venta de nopales en Ciudad Victoria es en pesos y los fines de semana los ofrece en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe después de misa.
“Ahí me siento un rato y la gente ya me conoce y vendo unas 4 o 5 diarias, ya con eso saco para comprar otra vez nopales y comer”.
Debido a su situación económica, Don Cornelio no posee celular. Quienes deseen ayudarlo pueden encontrarlo hasta las 6 de la tarde en la colonia Maoneto y Burocratas Estales, abajo de la loma.
“Pues no me compro celular porque no le sé muy bien y están muy caros y si me quieren comprar aquí ando, la gente ya me conoce, yo soy don Cornelio Guerrero Flores”.
Por Jordan Espinosa























