Luis, un joven que soñaba con encontrar trabajo, nunca imaginó que una oferta en línea lo llevaría directo al corazón del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Lo que parecía una oportunidad laboral se convirtió en una pesadilla, y en pocos días su vida cambió por completo.
En el año 2022, sin empleo y buscando una salida, Luis encontró una vacante de guardia de seguridad publicada en Facebook y Google. Decidió postularse y, tras contactar a la persona que se hacía pasar por encargada de Recursos Humanos, concertó una entrevista. La cita fue en una agencia de empleo en Zapopan, Jalisco, donde, tras algunas pruebas físicas y médicas, le ofrecieron comenzar de inmediato con una “capacitación foránea” en Puerto Vallarta.
Lo que parecía un empleo digno, rápidamente se transformó en un horror. “Nos bajaron a todos… llegó un chavo güero, se nos acercó y (nos pidió los) celulares”, recuerda Luis. Fue entonces cuando descubrió que no había trabajo en la seguridad. “No, pues no vienen a eso. Vienen a trabajar para ‘la empresa’”, les dijo un hombre, refiriéndose al Cártel Jalisco Nueva Generación. La amenaza fue clara: “De aquí no se va nadie. Si se van a ir, se van a ir muertos”.
Joven buscaba trabajo y con engaños terminó como sicario del CJNG
Bajo este contexto, la situación se tornó aún más aterradora cuando Luis fue trasladado a una casa de seguridad en las afueras de la ciudad. Allí, los sicarios le dieron un “apodo” y lo informaron que comenzaría su “capacitación” como sicario del CJNG. “Me metieron a una camioneta y me dijeron ‘aquí vienes a ser sicario’”, recuerda.
A partir de ahí, Luis vivió un calvario. En su nueva vida, no podía tomar decisiones por sí mismo y estaba constantemente bajo vigilancia. “Teníamos que pedir autorización para todo”, explica. La rutina diaria incluía entrenamientos y tareas domésticas, y cualquier error llevaba a un castigo severo. Durante un “ritual de bienvenida”, un grupo de sicarios golpeó a Luis, quien pasó a formar parte de la operación del cártel.
Tras varios días de tortura física y mental, Luis fue seleccionado para un “campamento especial” en Zacatecas, donde recibiría entrenamiento avanzado. —Fue entonces cuando vio una oportunidad para escapar—. Durante una parada para ir al baño, Luis corrió hacia un campo cercano y, tras recorrer varios kilómetros, pidió ayuda en una gasolinera. Con la ayuda de la policía, pudo regresar a Guadalajara, pero la angustia lo acompañó en todo momento. “Con miedo de que el CJNG pudiera rastrearme, decidí mudarme con mi familia a otro lugar”, relata.
—Hoy, Luis es un testimonio de cómo el crimen organizado recluta a jóvenes con falsas promesas de trabajo, cambiando sus vidas para siempre—.























