Los productores se sienten contra la pared en Matamoros, debido a las restricciones que impiden la exportación de ganado bovino desde Tamaulipas a Estados Unidos. El panorama se ha vuelto más complicado con el paso de los meses, lo que ha obligado a muchos a vender en el mercado nacional, donde sus ganancias son menores.
Además, se suma el temor de que Estados Unidos imponga más aranceles a los productos mexicanos, lo que podría afectar el precio del ganado aún más. Rigoberto Aguirre Serrata, presidente de la Asociación Agrícola de Matamoros, confirmó que la crisis ha llevado a varios ganaderos a replantearse su futuro.
“Ya hay al menos 10 productores que han decidido dejar la actividad ganadera porque mantener el ganado representa una inversión que no es recuperable con la venta en el consumo nacional, donde las pérdidas económicas son considerables”, explicó Aguirre Serrata.
Restricciones exportación de ganado Matamoros: Esperanza en las negociaciones con EU
Mantener el comercio abierto con Estados Unidos es relevante, destacó el dirigente del sector. La postura del diálogo de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, con el presidente estadounidense Donald Trump, es algo que podría traer estabilidad.
“Confiamos en que las negociaciones mantendrán estabilidad en el comercio binacional, lo que ha permitido que el peso conserve su valor frente al dólar y que hasta el momento no se hayan aplicado aranceles a los productos mexicanos”, afirmó.
Urge regularización del ganado
Aguirre Serrata llamó a los ganaderos de la región a acudir a la Asociación Ganadera local, ante esta situación de las restricciones en la exportación de ganado en Matamoros. Así, estos podrán asegurarse de que su ganado esté debidamente registrado, vacunado y que tengan los aretes correspondientes.
“Es importante que los productores realicen la prueba de tuberculosis y gestionen los aretes gratuitos para sus animales. Esto nos permitirá llevar un mejor control del hato ganadero y estar preparados para cuando se reactive la exportación”, concluyó.
Por Jorge Capetillo























