Un brote de sarampión en el suroeste de Estados Unidos ha dejado dos personas fallecidas y más de 200 casos confirmados, lo que llevó a las autoridades sanitarias a emitir una advertencia de viaje.
Hasta el viernes, Texas reportó 198 casos y Nuevo México, 10. Ambos estados registraron una muerte a causa de la enfermedad. Ninguna de las personas fallecidas estaba vacunada, y en el caso de Nuevo México, el diagnóstico se confirmó tras su fallecimiento.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han clasificado ambos decesos como muertes relacionadas con el sarampión, aunque aún no se ha publicado la causa oficial.
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Con la temporada de viajes de primavera y verano acercándose. Los CDC han enfatizado el papel clave de médicos y autoridades de salud en la prevención y detección temprana de casos. Recomiendan estar atentos a síntomas como fiebre y erupción cutánea. Principales señales de la enfermedad.
¿Cómo afecta el brote de sarampión en Estados Unidos a la salud pública?
El sarampión es altamente contagioso y se transmite a través de gotículas respiratorias. Puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que una persona infectada haya abandonado un área. Además de los síntomas iniciales. Puede derivar en complicaciones graves como neumonía, inflamación cerebral e incluso la muerte.
La vacuna contra el sarampión es obligatoria en EE.UU. para niños a partir de los 12 meses de edad. Una dosis proporciona una protección del 93 %. Mientras que una segunda dosis eleva la inmunidad al 97 %.
Sin embargo, la tasa de vacunación ha disminuido en el país. En gran parte debido al aumento de la desinformación sobre las vacunas desde la pandemia de COVID-19. En el periodo 2023-2024, la cobertura de inmunización entre niños de preescolar cayó al 92.7 %. Por debajo del 95 % recomendado por los CDC para lograr inmunidad colectiva.
El actual secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., fue durante años un crítico de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR), al vincularla con el autismo, una afirmación totalmente desacreditada por la comunidad científica.
Desde el inicio del brote, Kennedy ha suavizado su postura y ahora recomienda la vacunación. No obstante, también ha promovido tratamientos alternativos como el uso de vitamina A y esteroides. Aunque los expertos reconocen la validez de estos tratamientos, advierten que su énfasis podría desviar la atención de la urgencia de aumentar las tasas de inmunización.

























