La visita que realizaron este jueves al rancho Izaguirre, en Teuchitlán, colectivos de buscadoras terminó dejando más preguntas que respuestas. Aunque fueron invitadas por las autoridades de Jalisco para observar los trabajos en el lugar, lo que se encontraron distó mucho de lo que esperaban.
En el terreno, bajo el galerón donde antes se hallaron zapatos, ropa y un altar a la Santa Muerte, ya no queda nada de eso. Solo se ven adoquines apilados y restos de excavaciones. Aun así, los colectivos recorrían el área con atención, tratando de encontrar alguna pista que se hubiera pasado por alto.
La Fiscalía de Jalisco registró los nombres de quienes ingresaban, pero después cada quien hizo el recorrido por su cuenta. Aunque había una fuerte presencia de policías y agentes de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas, nadie explicó qué trabajos se estaban realizando ni qué se había encontrado.
Madres buscadoras en el rancho Izaguirre
A lo largo del terreno, banderines de colores —verdes, amarillos y rojos— marcaban puntos donde, al parecer, hubo indicios. También se veían decenas de hoyos cavados y una especie de sendero que permitía avanzar por la zona. Al fondo, una estructura de piedra parecida a una alberca con una “isla” al centro, y un área con llantas y troncos, daban la impresión de ser parte de un espacio usado para adiestramiento. Pero de nuevo: ninguna explicación oficial.
Lo que muchas pensaban sería una jornada para conocer el avance en las investigaciones, terminó siendo frustrante.
“No hay nada de trabajos, es una burla para nosotras las víctimas, no saben el dolor que una madre, una esposa o una hija trae por su familiar desaparecido y que te vengan a dar un tour como si fuera un museo o la locación de una película, nos sentimos ofendidas, esto se convirtió en un teatro, es una burla y una simulación”, lamentó Elia Cervantes, del colectivo Familias Unidas por Nayarit.
La invitación para asistir al rancho llegó a través de varias comisiones estatales de búsqueda, luego de que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, anunciara el miércoles por la mañana que abriría el sitio a la prensa. Sin embargo, ni Gertz Manero, ni el fiscal González de los Santos ni alguien en su representación acudieron a la visita.
Colectivos de Nayarit, Zacatecas, Guanajuato, Hidalgo y Jalisco respondieron al llamado, así como medios de comunicación, activistas y youtubers. Más de 300 personas llegaron hasta el punto de reunión establecido por la Fiscalía estatal, a un kilómetro del predio.
El clima no ayudó. La espera bajo el calor, la falta de claridad y una logística complicada colmaron la paciencia. Ante esto, muchas decidieron avanzar a pie, cruzando el cerco de seguridad, mientras gritaban consignas:
“¡Hijo escucha, tu madre está en la lucha!”
Ya en el sitio, la decepción fue mayor. Mucha de la ropa que habían visto en videos ya no estaba. Uno de los buscadores que había entrado el 5 de marzo intentó explicar parte de lo que habían encontrado entonces:
“En estos cuartos había bidones que al parecer tenían químicos, uno de los sobrevivientes ha dicho que a este sitio le decían la carnicería”, relató.
Pero la falta de información oficial fue una constante.
“Nos trajeron a un rancho vacío y nadie nos da la cara”, reclamó Liliana Meza, mientras del lado de los funcionarios del gobierno de Jalisco se escuchaban comentarios en voz baja:
“Nos tendieron una emboscada desde la FGR, nos soltaron una bomba con poco tiempo para reaccionar”.


Lo que debía ser una jornada de esclarecimiento, terminó siendo una más de impotencia para quienes llevan años buscando a sus seres queridos.
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