La senadora Anabell Ávalos Zempoalteca, —del PRI—, presentó una propuesta conocida como ‘Ley vaso de agua’. Dicha iniciativa busca garantizar que todas las personas trabajadoras tengan acceso a agua potable durante su jornada laboral.
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Aunque suena simple, —esta iniciativa tiene un enfoque en la salud, bienestar y economía de las y los trabajadores—, y podría representar un paso más en el fortalecimiento de sus derechos si es aprobada.
La propuesta busca adicionar una fracción al artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo y también al artículo 43 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado. Para establecer que los empleadores deberán garantizar el acceso a agua potable en el lugar de trabajo.
“Una mejor hidratación redundará en un mejor clima laboral y en un mejor desempeño laboral”, afirmó la senadora.
Según Ávalos Zempoalteca, estos son los beneficios directos que traería esta medida:
- Mejorar la salud de las personas trabajadoras.
- Fomentar el consumo de agua simple en lugar de bebidas azucaradas.
- Ahorrar el gasto que representa comprar agua embotellada.
- Ampliar los derechos laborales en temas de bienestar.
Un derecho que ya existe en el campo
La senadora recordó que ya hay un antecedente en la Ley Federal del Trabajo. Específicamente en el artículo 283, que establece que las y los trabajadores del campo deben recibir agua potable suficiente y apta para consumo humano.
Ahora, con esta nueva propuesta, se busca extender ese derecho a todas las personas empleadas, sin importar el tipo de trabajo.
¿Por qué es importante hidratarse durante la jornada?
La iniciativa incluye información de la doctora Mixzaida Peña Zerpa. Quien señala que consumir agua potable a lo largo del día laboral ayuda a rehidratar el cuerpo, regula la temperatura, mejora la digestión, circulación y otros procesos corporales.
También contribuye a mantener la concentración, el rendimiento físico y mental, y puede prevenir calambres y dolores musculares. Sobre todo en empleos físicamente exigentes o en ambientes calurosos.
Además de esta iniciativa, el Congreso analiza otras propuestas en beneficio del sector laboral, como la reducción de la jornada a 40 horas semanales, dos días de descanso obligatorio, y un aumento al tiempo destinado para descanso o comida durante el trabajo.























